16 de marzo de 2009

UN PORRITO POR LA TARDE...



El personaje de Blanca Portillo en Volver hace una oda a los porros muy de andar por casa con la que me siento muy identificado. "Me relajan, me gusta su sabor y me abren el apetito." Así sin más. Pero, al contrario del personaje de Almodóvar, yo soy mucho más de hachís que de marihuana. Sin ánimo de desairar por mi falta de rigurosidad a los fumetas más puretas, a los Amigos del Cáñamo y a los que consideran La historia general de las drogas de Escohotado su biblia, os dejo una práctica clasificación del hachís, que siempre está muy bien saber lo que uno fuma, o se come, como hacía Yves Saint Laurent para que le subiera antes y le colocara más.

Doble cero: es uno de los más apreciados entre los cañameros de todo el mundo; en su elaboración solo se realizan dos tamizadas (de ahí el nombre) para asegurase que solo cae el polvo más puro. Las sucesivas tamizadas, más propias de hachís marroquí, suponen el descenso de la calidad en derimento del aumento de la cantidad.

Paquistaní: es el más típico del hachís asiático. No se obtiene sacudiendo las plantas, sino pasando las manos por las mismas. Es bastante casero y muy suave de sabor.

Rojo libanés: tiene un tono rojo muy intenso y un olor buenísimo; su elaboración es muy sofisticada: se utiliza el traje de cuero al que se adhiere el polvo de mayor calidad cuando se sacuden las plantas.

Grifa: es la maría marroquí; se produce en la zona de Chefchauen, precisamente por esta cercanía es el más popular en España, y tiene un color marrón-verdoso y huele totalmente a Marihuana de pedigrí. Es peligroso porque parece que no sube mucho por lo puedes estar fumando sin parar.

Polen: es el hachis arenoso, que se deshace como si fuese arena. Tiene un sabor y un olor muy intenso, como pegajoso, así como la fumada que produce. Existen tres tipos de polen: el castaño, el verde y el rubio.

Bellota: se refiere a la forma de presentación. Normalmente se hacía solo con el doble cero, pero tal y como están las cosas cualquier hachís de segunda es susceptible de ser presentado así. Se moldea como si fuese plastilina. La manera de exportarlo es bastante significativa: se ingiere para luego ser expulsado vía rectal.

Afgano: es de color café intenso y uno de los más puros. Se elabora pasando los cogollos del cáñamo por cedazos, hasta separar la resina del resto de los elementos vegetales y prensándola después hasta obtener una bola o una tableta. Delicioso.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

a mi me va el afgano.

Anónimo dijo...

y a mi el chino

evasivas dijo...

Pues yo (a riesgo de parecer una hippie trasnochada, qué espanto) he de reconocer que me sigo entregando a la maría en exclusividad. El costo me baja la tensión, saca lo peor de mí, y me convierte en un mormazo inaguantable (sí, sí, aunque cueste imaginarlo,aún más de lo que lo soy en estado consciente)

chico y chica dijo...

Un porro que sí, un porro que no, no digas que No, probaste. Porro, porro, porro...

Carla dijo...

Joder que ganas de fumar y volar...
Aqui en tierras australianas mucho verde y poco hash y todo muy "costoso"!!!