18 de agosto de 2008

FRANCIS BACON


Francis Bacon es hoy en día uno de los pintores más cotizados en el voluble mercado del arte internacional. De hecho, sus recientes obras subastadas han liderado las últimas pujas londinenses, consagrándose como uno de los pintores más rentables de la historia del arte contemporáneo. Hasta el todopoderoso magnate y dueño del Chelsea, Roman Abramovich, ha comprado una de sus obras.

Bacon, nacido en Irlanda pero de familia inglesa, murió en Madrid a los 82 años de edad. Era una habitual del mítico Cock, y todavía son muchos los que peregrinan hasta la calle de la Reina en busca de la inspiración creadora del genial artista anglo-irlandés. Bacon es uno de los hijos adoptivos más reconocidos por la ciudad de Madrid, como se demostrará en la súper exposición que está organizando el Museo del Prado para el próximo 2009. Sí, han leído bien, el Prado. Conociendo su obra y su admiración por los grandes maestros como Goya, Velázquez o Rembrandt, tiene todo el sentido del mundo.

La genialidad de su obra, de una gran potencia y singularidad, nadie la pone en duda. Sin embargo, tanto como su propio legado pictórico me interesa su controvertida biografía. En su caso, vida y obra se encuentra estrechamente relacionados por lo que resulta difícil entender su imaginario sin conocer los datos relevantes de su existencia. Al mismo tiempo hay que recordar que Bacon siempre negó que sus pinturas sirvieran para explicar su propia vida.

Hijo de una familia inglesa puritana, fue expulsado de casa a los 16 años de edad cuando su padre le descubrió probándose la ropa interior de su madre. Se marchó a Londres con una exigua pensión. Al poco tiempo, su padre le envió un tutor muy ‘macho’ para evitar que se desviara. Este lo llevo al Berlín de la República de Weimar, lugar en el que la homosexualidad no estaba permitida, pero sí muy tolerada. Allí, el que tenía que ser su ejemplo de masculinidad, lo violó.
En Berlín, Bacon reafirmó y desarrolló sus tendencias homosexuales y sado-masoquistas, que se ven reflejadas posteriormente en su pintura. Allí, convive con el expresionismo y bebe de las fuentes de la Bauhaus.

Cuando vuelve a Londres diseña muebles inspirados en el movimiento alemán, adquiriendo cierto éxito que le hace relacionarse con la alta sociedad londinense. Completa la financiación de su existencia prostituyéndose y publicitando sus servicios en el periódico The Times.
Durante la II Guerra Mundial estuvo en varias ocasiones a punto de morir en los bombardeos.

Empieza a pintar intermitentemente hasta que se dedica más seriamente y empieza sus Crucifixiones. Luego ya le vino la fama que siguió cruzándose con su atormentada vida privada. Tuvo dos novios que se suicidaron. Uno, vía autodestrucción y el otro con barbitúricos.
El grito de vida, de dolor, culpa, represión sexual, histeria, fragilidad, magnificiencia y sutileza del ser humano queda reflejado en sus figuras deformadas por el espasmo del instante y siempre aisladas del exterior. La incomunicación es otra de sus constantes.

Sus cuadros que no son expresionistas, ni abstractos, pretenden “hacer visible lo invisible”. Son un discurso sobre el ser humano.
Sus crucifixiones lacerantes están llenas de dolor y sexo reprimido y culpable. Un gran sentimiento de culpa envuelve toda su producción. Lo demuestran las posturas de sus figuras y la pasividad de sus cuerpos. También sus hombres a medio camino de la animalidad: una animalidad sumisa. Y la degradación humana. Los organismos que pinta ensangrentados hablan de lo efímero y del diabólico porvenir.
Sus cuadros son reflejos de ese abismo al límite que vivió él y su época. Sus perros corresponden al ser humano tras la II Guerra Mundial.
Bacon, en una ocasión lo reconoció, quiso reflejar la crueldad en su obra, porque es lo que veía. Tenía una concepción pesimista y nihilista del ser humano.

En su obra están presentes todos los elementos que le torturaban: su homosexualidad, su sadismo y sus miserias.
Sin embargo, y aunque parezca lo contrario, Bacon fue un artista generoso cuya verdadera finalidad era promover un mundo mejor.

“El arte ya solo puede ser un juego”, señaló Bacon poco antes de su muerte.

9 comentarios:

lucky dijo...

lo primero que hago es leer tu blog.
me encanta este post.
VIVA PINTON!

Anónimo dijo...

Muy bueno, Pintón, mira que me gusta Bacon pero sabía muy poco de él aparte de que había vivido en Madrid, frecuentaba el Cock y tenía un novio español. Y lo del Prado no deja de sorprenderme. Interesante.

Thedora dijo...

Acabo de aterrizar e, igual que Lucky, me pongo con el Rincón de Pinton, mi blog preferido.

Francis Bacon tenía un novio español, dicen que era un banquero, o sea un ricachuelo, vamos, que a Francis le ponían los ricos (los súper-ricos) por un lado o los pobres (los súper-pobres) por otro.

Me he enterado (otras fuentes) que Francis Bacon iba al Cock con un otro chico, muy misterioso y enigmático, un elegantón-con-muy-buena-pinta que intrigaba a todos; también se comenta que el chico tenia una sonrisa de niño malo y que parecía un espía a sueldo del gobierno inglés. O de otras potencias extranjeras. Un género en extinción.

Ay los buenos tiempos del Cock. Y Patxi, que cuenta miss Patxi?

Besos de Theo Goulandris

P.S: que pasa con Nancy? y la madame M?

pintón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Ay este Pinton, que guapo y gracioso, que chistoso y agudo.

Me gustan tus historias siempre llenas de secretos; como decía mi amigo Tommy: "I never loved the intrigues; Yet I like knowing secrets, because not to know is to miss almost everything."

Bacon está rodeado de secretos y misterio.Que listo era.

Mario

evasivas dijo...

Bienvenida, Theo!: Me temo que Pachi (con ch) por puritita amistad con la parte viva de los implicados no contaría nada, de hecho por mucho que le insisten jamás da datos. Eso sí, estoy segura de que lo que sí te diría Pachi es que los buenos tiempos del Cock siguen siendo los buenos tiempos del Cock.

Yo, por cercanía, tampoco voy a añadir nada a esta entrada tuya, Pintón, pero os puedo asegurar que los datos sobre los presuntos amantes están liados, son poco fiables, y hasta inequivocamente falsos.

a blow job in the Cock dijo...

Me deshuevo literalmente de todos los arti-panolis que van al Cock a ver si se topan con el espíritu del Bacon y los ilumina. Como si el talento se heredara, o peor aún, se encontrará detrás de un gin-tonic.
Menos fiesta y más crear.

Anónimo dijo...

Qué tontín eres, blow job.
¿A mí me gustaría saber por qué Pintón ha suprimido ese comentario? Y seguro que a Theo también. Lo leiste?

Paloma dijo...

creo que ése es mi cuadro favorito de todos los tiempos