17 de junio de 2008

EL RINCÓN DE DEBORD

No sé si por el tiempo, o por las injusticias laborales que acontecen a mi alrededor y afectan a muchos conocidos y amigos, o simplemente porque estoy madurando, pero últimamente me estoy cuestionado seriamente ciertos aspectos fundamentales de la existencia, pero no tanto en un sentido individual como colectivo.

He rescatado de la estantería mi ejemplar de La sociedad del espectáculo (LSE) (Pre-textos) que leí hace unos años y he de confesar que no entendí (ni entiendo) algunas de sus máximas. Será que no doy para más, pero lejos de achantarme, siempre me han atraído las cosas que no entiendo a la primera. No obstante, no hace falta ser ningún lumbreras para comprender las verdades como puños que escupe LSE y que asustarían hasta al más valiente de la clase.

Guy Debord es el padre librepensador de la Internacional Situacionista y autor de la citada LSE, obra fundamental para entender el mediático Mayo del 68 parisino. Debord fue un visionario al que el tiempo le ha dado rotundamente la razón y la historia lo ha puesto en el sitio que le corresponde. LSE es la obra que más influencia ha ejercido sobre la visión del mundo en los grandes pensadores al anticiparse casi veinte años en definir las que serían las claves y señas de identidad de la cultura y la sociedad actual: subcultura (cultura basura), aldea global, reality show y, sobre todo, porque como apuntaba vivimos irremediablemente en la sociedad del espectáculo, queramos o no.

Para algunos LSE no deja de ser un elaborado panfleto catastrofista y revolucionario, sin embargo su importancia es crucial para comprender la sociedad en la que vivimos. Por un lado, sirvió de embrión para la revolución del Mayo del 68; Debord fue el primero en describir la situación de momento. No habían sido la pobreza y la miseria las causas de todas las revoluciones, entonces ¿de qué se quejaban los jóvenes de la recién estrenada sociedad del bienestar? Debord diagnosticó una nueva pobreza en el corazón de la abundancia, una pobreza que la proliferación de mercancías conserva, es decir, “la miseria de la vida cotidiana de los trabajadores”.

Hasta ese momento las obras filosóficas y de vanguardia únicamente tenían la intención de ser interpretadas; Debord da un paso más y señala la finalidad de producir un impacto que lleve a la acción. Haste ese momento los filosófos se habían dedicado a interpretar el mundo; en cambio de lo que se trata es de transformarlo.

Por otro lado, Debord incide en la división de la sociedad en clases, entre “los que trabajan y no disfrutan del producto de su trabajo y los que disfrutan del resultado del trabajo ajeno" (los que interpretan, juzgan y obtienen placer estético).

Otra de las verdades como puñetazos que lanzan Debord es “cada progreso en el sentido de la globalización, parece ser una regresión en la dirección de la aldeanización”, o lo que es lo mismo, cuanto más globales somos más añoramos lo local.

Para acabar de una manera más ligera y acorde con el tono habitual de este rincón me pregunto, ¿sería Carla Bruni la primera dama de Francia sin el legado del Mayo del 68?

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena entrada, Pintón, buen personaje y mejor obra, pero parece que ya llegó el buen tiempo y las terrazas.

Anónimo dijo...

que españolada, la del anónimo.

a blow job in the white house dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Lipstick Traces.

Anónimo dijo...

pintón, por qué suprimes comemtarios??
Qué sexy eres, cuando te pones, pones.

pintón dijo...

Simplemente para dar un poco de emoción al backstage. A falta de nancys y madames, siempre me quedará el despiste...
Hay anónimos que o dan la cara con nombre (o pseudónimo) o los censuro, así la próxima vez se lo piensan antes de escribir tonterías.

Theodora dijo...

Pinton, espero ansiosa otro club de los 5, aunque no es fácil dar con la gente y con el tema. Me imagino.

¿Y C.Z & Diezma, Pat Zee, y el host, Lara, Lady Davies, Nicotras, Strawberry, the sexy-baroness y los príncipes exiliados de su casa? lo tengo todo bastante controlado. Me dice un colega que estas crónicas de Madame M y Nancy R. son solo aptas para petit-comité y que su sentido o significado (y el propósito)es difícil de pillar; o sea, que es un texto para iniciados y que hay que pertenecer a este exquisito círculo (one of the coolest in Madrid) para entender las crónicas. Yo lo veo como una especie de “Answered Prayers” de T. Capote o “La recherche…” de Proust. Tampoco conozco los personajes y, no obstante, disfruto de la lectura. Y mucho!(Bueno, Madame M., conozco tus personajes más de lo que te imaginas).

Morenita estoy, morenita voy.

Besos, lindos.

Theo

a blow job in La Moncloa dijo...

Yo también leí LSE y es lo más parecido a un trapantojo ideológico. Creo que incluso levite.

pintón dijo...

Theo, yo creo que has pillado muy bien a Madame y Nancy porque, al margen de bromas privadas, los comments de estas dos damas son, como tú bien dices, una especie de plegarias atendidas versión madrileña.
Por otra parte, habrá tercera parte de El Club de ls Cinco pero no de inmediato. Me gustaría que tú fueras una de las cinco, y así te pongo cara, que sé que muchos están deseando. ¿Te animas?