7 de diciembre de 2007

EL ÚLTIMO MALDITO


Su verdadero nombre era Antonio Vázquez Molina y nació en el año de 1929 en ese Tánger internacional, mítico, cosmopolita y exótico, donde vivió hasta que se marchó en 1965. Su originalidad debe mucho a su origen; Ángel Vázquez tuvo una infancia desastrosa, fruto de un padre violento que le abandonó siendo muy pequeño. Frente al padre, son las figuras femeninas de su madre y abuela las que configuran el universo infantil del escritor y, más tarde, el de toda su obra. La madre, Mariquita Molina, tenía una conocida tienda de sombreros donde el pequeño Ángel pasaría la mayor parte del tiempo oyendo los chismes de la clientas y empapándose de la yaquetía, el castellano híbrido que hablaban los sefardíes de Marruecos.

En la época dorada de Tánger, con su esplendor después de la guerra, conoce a Jane Bowles que profetizó que Ángel Vázquez escribiría algún día una obra irrepetible. Esa obra es La vida perra de Juanita Narboni, extenso monólogo-soliloquio en el que Juanita Narboni se expresa en yaquetía y lo funde a numerosos andalucismos, frases enteras en francés y términos derivados del árabe. El cosmopolitismo del Tánger anterior a la independencia de Marruecos se traduce así en la rica peculiaridad de su habla que no responde, sin embargo, a una elaborada apuesta lingüística: se trata de una simple reproducción del de los tangerinos de un nivel cultural bajo. Ardua y discontinua en su redacción, brillante en su resultado final, La vida perra de Juanita Narboni es la novela de Tánger y de su protagonista-narradora femenina; un monólogo crispado y lleno de amargura, el soliloquio de una mujer disparatada como la ciudad declinante en la que sobrevive a su propia ruina.

Su calidad literaria y su originalidad sitúan esta novela como una de las obras mayores de la literatura española del siglo XX; no obstante, los profesores de literatura no saben encajarla en sus cuadros sinópticos y clasificaciones; y no siendo ni realista ni fantástica, tampoco podrá ser juzgada en el “contexto nacional” de la novela española del siglo XX. Se instalaba más que en la tradición española, en la narrativa francesa o inglesa y en las novelas y relatos de Virginia Woolf o Chejov.

Autodidacta de sólida formación literaria, con una afición cada vez más adictiva al alcohol, su situación económica se hizo más difícil a medida que Tánger se convertía en una ciudad marroquí. Marginal por vocación y por destino, escritor a contracorriente e inclasificable, el mismo contó alguna vez que escribió aquella novela en Tánger a base de infusiones de whisky y tintorro, tan a contrapelo como todo en su vida. Más allá de las poses y de los diletantes, quizá haya sido el último escritor verdaderamente maldito de la literatura española.

En una carta a su amigo, el recién desaparecido Emilio Sanz Soto, Vázquez declara: “Yo también soy un corrompido. Sin fe en Dios, egoísta y sin ninguna confianza en mí mismo. Homosexual, alcohólico, drogado, cleptómano…”

Pasó la última etapa de su vida en Madrid, en una casa de huéspedes que él mismo llamaba “mansión Drácula”, aniquilado por el alcohol, por una inmensa pobreza y por su intrínseca incompatibilidad con la vida. El 25 de Febrero de 1980 muere de un ataque al corazón, pocas horas después de quemar sus dos últimas novelas.

9 comentarios:

Gloria Vanderbild dijo...

En fin, ya te están rescatando, Ángel o Antonio, menos mal, si señor. Es que eres mi ángel, como me gustas, que prosa más deliciosa. Mira Natalia (sé que les este blog), si vas a Tánger para noche vieja llévate "la vida perra..."; no te arrepentirás.
y para cuando, Pinton, un post sobre Emilio Sanz Soto? Hay que rescatar su expolio, un autentico documento sobre la época dorada de Tánger.

pintón dijo...

Chico, no sé cómo agradecerle este post. Tenía en mente desde hace mucho tiempo escribir sobre Ángel, pero no me veía preparado.
Es mi su/mi/nuestro pequeño/gran homenaje a uno de nuestros escritores y personajes favoritos.
Me encanta Ángel y su vida perra, y su fiesta para una mujer sola. Y me encantas tú, Chico.

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Anónimo dijo...

será que alguien en este forum me podrá explicar el porqué de la ausencia de las demás novelas de Angel Vasquez en el mercado editorial?

Anónimo dijo...

Que te lo expliquen el Pinton y Chico que son tan guays y parecen que las han leído todas. ¿Las habrán robado de la Biblioteca Nacional?

Lucky dijo...

Se enciende y se apaga una luz, Barcelona, Planeta, 1962.

Fiesta para una mujer sola, Barcelona, Planeta, 1964.

Estas novelas, de hecho, solo se pueden conseguir en la Biblioteca Nacional y de ahí, I presume, el comentario medio irónico, o burlesco, del señor de arriba.

Me acuerdo que en los años 90 se puso de moda fotocopiar "Fiesta para una mujer sola" en la Biblioteca Nacional en Madrid, habiendo sido esta la diligencia más conveniente para la deliciosa novela llegara a un reducido número de chicos guays (como le llama el señor de arriba).

Tuve el enorme privilegio de leerla en 1995, con solo 21 años, fotocopiada por mi querida amiga Vero (todavía la tengo, la novela) en la biblioteca del Instituto Cervantes en Tánger (Vero, que por otro lado había encontrado en los años 80, una 1ª edición de “la vida perra…” en una casa medio-abandonada en el Zoco, edición dedicada por Ángel a Eduardo Haro. Pero esta es una otra historia; ya les contaré).

Ángel Vázquez se está convirtiendo en un autor fundamental del fin de siglo XX.

Gracias Pinton y Chiquinho

besos de Lucky

Anónimo dijo...

gracias a ti, Pinton, estoy leyendo "la vida perra de Juanita Narboni"
Gracias

Anónimo dijo...

me too

Anónimo dijo...

La obra "Fiesta para una mujer sola" es imposible de conseguir, a pesar de innumerables gestiones en librerías de lance, distribuidoras, etc. En cambio, hay innumerables ejemplares de "La vida perra de Juanita Narboni" y "Se enciende y se apaga una luz".

Creo que la reedición de esta obra sería una buena ocasión.

Pedro Brufao Curiel
antiguo alumno del Instituto Español tangerino