Hace unos años la aspiración profesional de cualquier moderniqui urbanita era la de ser dj de música electrónica. Era la manera más fácil y rápida de hacerse con un nombre, con un alias nocturno, ya que no se necesita ningún talento especial ni, muchos menos, referencias propias. Basta con mirar mensualmente los tops de los dj´s extranjeros más festivaleros y ojear un par de revistas de música y, ala, directo al estrellato.
Sin ir más lejos, en la misma Malasaña hay una escuela profesional de dj´s que te enseñan las artes y los gajes de este creativo oficio. Porque otra cosa no, pero creativo es un rato. O sea, subir los graves, bajar los bajos, mezclar, acentuar los subidones y, sobre todo, poner caretos y posturitas de interesante para que la pinchada sea un éxito total. Como se ve, todo muy chachiguay y de gran dificultad.
Sin embargo, todas las modas son pasajeras y parece que la fiebre de figurar a los platos se ha pasado a la vez que se ha ido desprestigiando socialmente, hasta el punto que decir “soy dj” produce más vergüenza que otra cosa. Y la verdad es que ser dj, aunque sea como hobby, es un rollo macabeo muy cansino, poco divertido y nada relajado, sobre todo si lo que te gusta de la noche es bailar, rajar y pasarlo bien; y además produce cefalea crónica. Y hablando en términos por los que se rigen los moderniquis, ser pinchadiscos está muy visto, casi no salen en las revistas y el estatus social que te otorga dentro de la noche está a la altura del de dependiente de tienda de marca.
Se han imaginado por un momento (pónganse en la cabeza de un dj de medio pelo) el coñazo que debe de ser estar siempre pendiente del último hype, de lo que se lleva y lo que no, de los pesados de turno pidiendo el último jit, por no hablar de la envidia y la absurda competitividad que caracteriza al gremio: “Oye, guapa, que esa canción la ponía yo antes que tú, me estás copiando”, “si pinchas en ese club olvídate de volver a pinchar aquí”, y otras perlas por el estilo.
Se imaginan la cara que pondría una madre al preguntar a su retoño:
“Y tú, Dieguito, ¿qué quieres ser de mayor? Pues yo, dj residente, mami.”
Dieguito, hazle caso a tu madre, estudia una carrera con futuro y déjate de mamarrachadas, que ser dj no mola nada.
No sé si por el tiempo, o por las injusticias laborales que acontecen a mi alrededor y afectan a muchos conocidos y amigos, o simplemente porque estoy madurando, pero últimamente me estoy cuestionado seriamente ciertos aspectos fundamentales de la existencia, pero no tanto en un sentido individual como colectivo.
He rescatado de la estantería mi ejemplar de La sociedad del espectáculo (LSE) (Pre-textos) que leí hace unos años y he de confesar que no entendí (ni entiendo) algunas de sus máximas. Será que no doy para más, pero lejos de achantarme, siempre me han atraído las cosas que no entiendo a la primera. No obstante, no hace falta ser ningún lumbreras para comprender las verdades como puños que escupe LSE y que asustarían hasta al más valiente de la clase.
Guy Debord es el padre librepensador de la Internacional Situacionista y autor de la citada LSE, obra fundamental para entender el mediático Mayo del 68 parisino. Debord fue un visionario al que el tiempo le ha dado rotundamente la razón y la historia lo ha puesto en el sitio que le corresponde. LSE es la obra que más influencia ha ejercido sobre la visión del mundo en los grandes pensadores al anticiparse casi veinte años en definir las que serían las claves y señas de identidad de la cultura y la sociedad actual: subcultura (cultura basura), aldea global, reality show y, sobre todo, porque como apuntaba vivimos irremediablemente en la sociedad del espectáculo, queramos o no.
Para algunos LSE no deja de ser un elaborado panfleto catastrofista y revolucionario, sin embargo su importancia es crucial para comprender la sociedad en la que vivimos. Por un lado, sirvió de embrión para la revolución del Mayo del 68; Debord fue el primero en describir la situación de momento. No habían sido la pobreza y la miseria las causas de todas las revoluciones, entonces ¿de qué se quejaban los jóvenes de la recién estrenada sociedad del bienestar? Debord diagnosticó una nueva pobreza en el corazón de la abundancia, una pobreza que la proliferación de mercancías conserva, es decir, “la miseria de la vida cotidiana de los trabajadores”.
Hasta ese momento las obras filosóficas y de vanguardia únicamente tenían la intención de ser interpretadas; Debord da un paso más y señala la finalidad de producir un impacto que lleve a la acción. Haste ese momento los filosófos se habían dedicado a interpretar el mundo; en cambio de lo que se trata es de transformarlo.
Por otro lado, Debord incide en la división de la sociedad en clases, entre “los que trabajan y no disfrutan del producto de su trabajo y los que disfrutan del resultado del trabajo ajeno" (los que interpretan, juzgan y obtienen placer estético).
Otra de las verdades como puñetazos que lanzan Debord es “cada progreso en el sentido de la globalización, parece ser una regresión en la dirección de la aldeanización”, o lo que es lo mismo, cuanto más globales somos más añoramos lo local.
Para acabar de una manera más ligera y acorde con el tono habitual de este rincón me pregunto, ¿sería Carla Bruni la primera dama de Francia sin el legado del Mayo del 68?
Segunda entrega de El Club de los Cinco, pero en esta ocasión he invertido la proposición y he pedido a mis estupendos y desinteresados colaboradores el ranking de obras fallidas, es decir, aquellas que no responden a las esperanzas que despiertan. O lo que es lo mismo, los cinco peores.
Pablo Soler, responsable del mejor festival español, Primavera Sound, y jefe-mentor de la Sala Nasti, (Free Nasti forever) es una de las personas más generosas, encantadoras y cariñosas que ha parido madre. A día de hoy es el soltero de oro más cotizado. Si a Pablo no le molan, es que no molan. Sin paliativos. "Sin orden alguno y no sólo por los discos... en general los grupos me parecen muy malos."
Ok Computer de Radiohead The Wall, the Pink Floyd Zooropa de U2 L.A. Woman de The Doors Brothers in Arms de Dire Straits
Estela Aparisi, periodista científico-musical, integrante de las desaparecidas Subbuteo, divertida pinchadiscos (este viernes estará pinchando en el Automático de Córdoba) y vividora irredenta. Es una de los personajes más rápidos, ingeniosos y con sentido del humor más original que conozco, y sus críticas son siempre certeras. Su vida y sus desternillantes hazañas dan para una (o dos) novelas. "Pelis malas que he visto en el último año:"
1. Transformers. Porque consigue que dejes de ser fan, para siempre, de los bichitos. Algo intolerable para el pajero al uso. 2. Hard Candy. Porque de terror psicológico tiene tanto como UNA ganas de ser madre. Y ya puestos, una no puede evitar, recordando los diálogos entre agresor y víctima, sentir escalofríos de pudor y cierto sabor amargo a vergüenza ajena. Me quedo con Ellen Page por mujer y lista). 3. Little Miss Sunshine. Porque se limita al topicazo y aburre, el padre que da cursos sobre el éxito con estrepitoso fracaso, la madre no da abasto, el tío se recupera de un suicidio frustrado al ser abandonado por su novio, el hijo adolescente lee a Nietzsche y se niega a hablar, y la hija pequeña, Olive, gafotas y ligeramente gordinflona, que quiere ser una belleza... Facilona y previsible. 4. Entre Copas. Eso de liberar los demonios interiores con la excusa de la ruta de vinos suena pelín pueril, ¿no creen?. 5. Chuecatown (por poner algo español y bueno, aunque no la he visto, seguro que es una mierda).
Adrián González es “it” estilista español. A él se debe el oportuno cambio de look de La Mala y los más refrescantes, coloridos y joviales estilismos del EPS y EP3. Está preparando el lanzamiento de una revista, Buffalo, que verá la luz en septiembre. Amena compañía de gran verborrea, sus recomendaciones en cualquier campo son siempre acertadas. "Cinco peores diseñadores, no necesariamente en este orden:"
Agatha Ruiz de la Prada Miuccia Prada Frida Giannini Penélope y Mónica Cruz Javier Larráinzar
Javier Montes, escritor con un futuro prometedor y un presente consolidado: ganador del Premio Anagrama de Ensayo de 2007 junto a Andrés Barba con La ceremonia del porno, acaba de publicar su primera novela, Los penúltimos, en la editorial valenciana Pre-Textos. También hace críticas de arte para el suplemento del ABC. Todo en él hace presagiar una larga y feliz existencia en los laureles literarios. "Después de arduas deliberaciones conmigo mismo, aquí van algunos de los libros que más odio:"
Rayuela, de Cortázar Herzog, de Saul Bellow On the road, de Kerouac Mortal y rosa, de Umbral (es sólo lo primero) El mar, el mar, de Iris Murdoch
Madame M. es un mito social inventado a sí misma a través del autodescubrimiento que mejora día tras día. No sé si ella es muy consciente del poder personal y místico que está adquiriendo. Madame M. ha recorrido medio mundo hablando de tú a tú a príncipes y reyes, presidentes, multimillonarios, artistas famosos y homeless... Cuando le pedí esta atípica lista, ni se le deshizo el tupé ni vibró su enlacada melena; displicente, pero no molesta, jugueteó nerviosa con el collar de perlas de múltiples vueltas y, con su habitual serenidad y temple de conquistadora, me contesta: “el rincón de Pintón, es mi vida”. Y con esto, dice todo.
Julio Medem La China Patino Rafa Doctor Mario Vaquerizo Carlos Diez Diez
Y como bonus extra, la polifacetica y atractiva Eva Solex, recién llegada de su triunfal gira japonesa (que ha levantado mi más sana envidia) con su combo Los Caballitos de Dusseldorf nos repasa lo (in)evitable. Y la cosa no se queda aquí, que estos caballos galopan a mano derecha y a mano izquierda directos a la conquista de Noruega. Arre, arre.
Eye of the tiger de Survivor Cualquiera de Dover Cualquiera de los Corrs Facto de fe y Las flores azules Died laughing pure de Keith Caputo
Como todos los años a principios de junio se celebra en Madrid la gran fiesta de los escritores, editores y ,como no, de los lectores. El Retiro está estos días de bote en bote, siempre que el tiempo acompañe. Los escritores esperan en su trono para firmar autógrafos mientras los editores se frotan las manos intentando hacer el agosto para salvar la cuenta de resultados. Pero la calurosa y sensual España nunca será Alemania. Y con la Eurocopa de fútbol y los JJ. OO. a ver quien es el tonto que se va a leer un libro.
Los datos oficiales aportados por el informe de Hábitos de lectura de los españoles así lo reflejan. Casi la mitad de nuestros compatriotas no leen ni un solo libro en todo el año. Preocupante y sintomático cuanto menos.
Otros datos de interés aportados por mencionado informe elaborado por el Gremio de Editores son:
El porcentaje de lectores se sitúa en el 55,5% de la población, 21,1 millones de personas; de ellos, el 39,6% leen todos o casi todos los días y el 15,9% al menos una vez al mes.
El 40,6% de los entrevistados compró algún libro no de texto en el último año; el 52,6% prefiere las librerías para realizar sus adquisiciones y el 27,6% de los lectores acude a las bibliotecas.
El 81,0% de los lectores de libros se declaran a su vez lectores de periódicos.
El perfil del lector español se consolida como mujer, universitario y joven que prefieren la novela y lee en castellano por entretenimiento.
Cinco personajes de altura y con mucho criterio nos ofrecen sus top five definitivos. Queda inaugurada en el Rincón de Pintón una sección llamada “El Club de los cinco”. Cojan lápiz y papel porque interesa todo:
Jorge Diezma, pintor realista hace sus pinitos como dj en sesiones caseras y trasnochadas bajo el nombre de Dj Serrat. Pronto ingurará residencia en un conocido local madrileño. A la espera, Serrat. Cinco discos qué te han marcado.
Échate un cantecito, Kiko Veneno. The Queen is dead, The Smiths. It could happen to you, Chet Baker. Giubbe rosse, Franco Battiato. Una semana en el motor de un autobús, Los planetas.
Ana Domínguez no necesita ningún tipo de presentación en este rincón; su artículo sigue ostentando el récord de comentarios. Sus recomendaciones son palabras mayores. Cinco objetos del diseño qué más le gustan
La cuchara de la mayonesa de Achille Castiglioni para Alessi La lámpara Mayday de Konstantin Grcic para Flos Un jarrón de silicona de Gaetano Pesce para Fish Design El CD Player de Naoto Fukasawa para Muji El jarrón Shiva de Ettore Sottsass para BD
Ray Loriga, escritor underground y cineasta autodidacta, está a punto de hacer las américas cinematográficas y abandonarnos por una temporada. Pero no os puedo adelantar más. Cinco películas de referencia.
El padrino de Francis F. Coppola La palabra de Dreyer Apajarito de Sabaj Ray Amanecer de Murnau Muchette de Bresson
Cecilia Gandarias, editora freelance y junto a Bruno Lara responsable de la editorial más cool de Madrid, This side up. Conversar con ella es todo un placer; nunca te aburres porque sabe de todo. Tus cinco libros.
El Gatopardo de G. T. Lampedusa El cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell 2666 de Roberto Bolaño Tender is the Night de F. Scott Fitzgerald El enamorado de la Osa Mayor de Sergiusz Piasecki
Nancy Reagan, enigmática animadora de lengua rápida y esnobismo americano, tenerla entre los incondicionales es el sueño de cualquier bloguero. Your madrilian icons.
Pat Zee Reznak Lara López Corredera C. Z. Mazarrasa Lady Ro Davies The countess di Nicotra The baroness of Leroy-Toran
Nos encontramos en plena Feria de San Isidro; en Madrid se respira ambiente taurino aunque estemos de vacas flacas y el respetable no salga contento de las corridas. Los entendidos de la fiesta nacional están que trinan con los toros y los toreros; la cosa ya no es lo que era, ni siquiera José Tomás se salva de la quema. A mí, ocho que ochenta porque a las cinco de la tarde estoy currando o echándome la siesta, que también es una tradición muy española.
Mientras tanto la oposición a la tauromaquia sigue creciendo en España. De hecho, la ciudad de Barcelona se ha declarado contraria a las corridas de toros, y las organizaciones PETA y AnimaNaturalis han preparado una campaña publicitaria en la que la Alaska se desnudará para protestar contra la crueldad de la tauromaquia. ¡Qué bajonazo! Ver a Alaska desnuda, I mean.
Ni a favor ni en contra, prefiero no pronunciarme en el eterno debate sobre la sangría española. Han sido muchos los artistas que se han inspirado en la tauromaquía para hacer sus creaciones. Los dos grabados que ilustran esta entrada, pertenecientes a la colección del Museo Picasso de París, expresan gráficamente mi opinión sobre la fiesta nacional, llamada por este artista en cuestión “corrida pornográfica”. Son obra de un bohemio anónimo, íntimo de Picasso y Picabia, y que tengo el placer de sacar a la luz de Internet.
Lo tengo claro, entre el porno y los toros, me quedo con lo primero. Y entre Alaska y los toros, obviamente con lo segundo.
Esta vez voy a hablar de uno de los temas que más calentamientos y preocupaciones de cabeza me da a diario: ¿qué hago mañana para comer en el curro? De lunes a viernes me levanto a las 7:15, como muchos hijos de vecino, para ir a trabajar. La oferta culinaria que me rodea es bastante desoladora, además el estómago se resiente, así que no me queda otra que llevarme la comida todos los días. Me consta que es uno de los temas más recurrentes entre los curritos que, como yo, nos gusta comer bien y no sólo llenar la panza. Las ideas se agotan y acabas bastante harto de comer siempre lo mismo. Propongo a continuación un menú rico, equilibrado y veraniego, un pelín picante y que no te llevará más de veinte minutos en prepararlo. ¿Le parecerá bien a Santi Santamarina?
MENÚ PARA UNA SEMANA DE TRABAJO
LUNES: PASTA + ENSALADA Ingredientes: Cuatro tomates de salsa, 1 diente de ajo, aceite, sal, azúcar, cayena, 1 hoja de laurel, 1 bote de alcaparras medianas/grandes, espagueti.
Se rallan los tomates y se pica muy pequeñito el diente de ajo; se fríe en una sartén con un poco de aceite, una cucharada de sal, otra de azúcar, una hoja de laurel, cayena y alcaparras durante diez/doce minutos. Por último se añade orégano al gusto. Se cuece la pasta al dente y se añade la salsa. La puedes acompañar de una ensalada de rúcola, cebolla morada (que es más dulce y mejor para la ensalada) y aguacate.
MARTES: GAZPACHO + MILANESA Ingredientes: Filete de carne de ternera muy fina, harina, huevo, pan rallado, semillas de mostaza, sal, pimienta y aceite.
La milanesa es la mejor manera de comer carne en el curro ya que la puedes comer fría, o si la calientas en el microondas sigue estando buena y no se seca mucho. Con un martillo de madera golpeas para alisar el filete y les haces unos cortes en la superficie (en el Bocaíto lo hacen así que yo me he fijado). Preparas harina, huevo batido (con unas semillas de mostaza) y pan rallado (si quieres con un poco de perejil), y en ese mismo orden pasas el filete al que previamente has salpimentado. Después lo fríes en aceite, con cuidado para que se dore por fuera y se cocine por dentro. Y del gazpacho que te voy a contar que tú no sepas, querido lector: sólo un consejo, a diferencia del pisto, el gazpacho mucho mejor casero que comprado, tú decides.
MIÉRCOLES: CREMA DE REMOLACHA + PISTO Ingredientes: Bote de pisto de la marca Hida (obligatorio, “no sin mi hida”), un huevo, sémola de cous cous, pastilla de avecrem. / Paquete de cuatro remolachas cocidas, cebolla, cebolleta y yogur natural. Sal y pimienta.
La crema de remolacha además de ser facilísima de hacer, está muy rica, es refrescante y tiene un color increíble. Al lío: pones las cuatro remolachas y la cebolla con dos vasos de agua y un buen chorro de aceite de oliva, lo bates todo muy bien, cuando esté batido añades el yogur natural (suelo poner 1 y medio) y el cebollino, y vuelves a batir, rectificas de sal y pimienta y listo. En una sartén con un poco de aceite viertes todo el contenido del pisto y a fuego lento escalfas un huevo para que se haga todo muy despacio (Aproximadamente 12/15 minutos) y luego lo deshaces. Preparas la sémola de cous cous (misma cantidad de agua que de cous cous); se hierve el agua con media pastilla de avecrem y cuando esté en ebullición pones la sémola, apartas del fuego y remueves constatemente; añade una cucharada de mantequilla y en cinco minutos está listo. Sirve de acompamiento perfecto.
JUEVES: DADOS DE ATÚN + PURÉ DE PATATAS Atún fresco cortado en dados, sésamo, salsa teriyaqui, patatas, especias.
En la pescadería del Corte Inglés te lo cortan de maravilla, te lo limpian y no tienes que hacer nada más que ponerlo en la sartén con muy poco aceite, vuelta y vuelta, en total minuto y poco, y cuando ya esté añades en la sartén el sésamo. Una vez en el plato le pones salsa teriyaqui, imprescindible. Para el puré de patatas, pones a hervir dos patatas peladas, las pinchas con el tenedor y cuando estén blandas, las pasas por el pasa puré, añades una yema de huevo, un poco de leche, sal, pimienta, nuez moscada y un poco de cayena en polvo, remueves todo muy bien, y listo.
Un bote pequeño de garbanzos, otro de lentejas y otro de lentejas, todos junto con una cebolla picada muy, muy fina, un tomate raf y un pepino bien cortaditos, y un manojo de cilantro también muy picado lo aliñas con una vinagreta. Aliñas con aceite, aceto, sal y pimienta.No olvides guardar en la nevera para que esté fresquito. Lo puedes acompañar con un poco de arroz basmati, la mezcla legumbres y arroz tiene muchas proteínas, como la cerveza, y te pone de buen humor.
Los atractivos físicos y sexuales son tan subjetivos como la propia belleza. Como reza el refrán millones de veces repetido: “para gustos, colores”, o lo que es lo mismo, “para morbo, tamaños”. Porque el tamaño siempre importa, para bien o para mal.
A continuación os canto, como Julio Iglesias (Me va, me va, me va), diez cosas que me van y otras diez cosas que difícilmente me despiertan la líbido. Claro está que me refiero a lo adjetivo, secundario pero esencial, y no a lo sustantivo y fundamental.
ME VA: El fútbol Los judíos Las ojeras Los calcetines blancos Los incisivos separados Un poco de tripa Los tatuajes Las narices grandes y las manos huesudas El look inglés Los fumetas
NO ME VA: El pelo de colores o decolorado El acento argentino El culo de los negros El cuero Los travestis Las gafas de pasta Los tangas Los chicles Las caras de plástico Los pantalones "cagaos"
P. D.: My loyal friends Nancy and Madem M, it is clear that you are the Stars in this blog, but I don´t resent both of you. My readers and I are looking forward to reading what turn you on. I ask you in English just in case you don´t understand my mother tongue. We want to know more about you.
Agyness Deyn es la nueva cara oficial de Inglaterra. Como anteriormente lo fueron Twiggy, Stella Tennat o Kate Moss, la modelo rockera se ha convertido en la imagen de la isla. Además de encabezar las campañas de Mulberry, Burbuerry o House of Holland, entre otras firmas prestigiosas, el mes pasado fue portada del Vogue inglés y este mes la legendaria I-D le dedica íntegramente el número. ¿Que no es para tanto? Pues probablemente no, pero Laura Hollins -su verdadero nombre- ha conseguido traspasar las barreras de la pasarela y convertirse en un icono mediático.
Para muchos es la nueva Kate Moss, y como tal, no podía sino tener un novio rockero, Josh Hubbard de The Paddingtons. Su estilo desenfadado y andrógino ha cautivado a la juventud de medio mundo convirtiéndose en la modelo del momento, en la top encargada de renovar el modelsystem internacional. Asidua a los festivales de música ingleses, se la ha visto entre el respetable con ropa de calle alimentando así su imagen de chica fetiche.
Igual que hicieran antes que ella Kate Moss, Naomi Campbell o la primera dama de Francia, Carla Bruni, va a probar suerte en el mercado musical, de hecho ya ha hecho sus primeros pinitos como cantante. Para abrir boca ha grabado un tema, Who, con la banda neoyorquina Five O´clock Heroes, que de golpe y porrazo ha pasado del anonimato al estrellato. Es lo que tiene tener una amiga como Agyness. Who es una canción de guitarras pastelosas en la que como mal menor diré que la voz de la modelo no desentona. Y poco más al respecto. Pero no se queda aquí la cosa ya que ahora está preparando su debut discográfico con su propia banda, Gene Jacket, junto a sus amigos Alanna Materson y Jackson Pollis. “Ya tenemos tres o cuatro canciones. Hemos escrito una canción muy moderna titulada Hotel y otra Yellow Tights. Siempre he amado la música. De hecho, comencé a tocar la guitarra hace unos años”, ha comentado Agyness al periódico británico The Mirror.
De momento le concedemos el beneficio de la duda y le seguiremos la pista porque nos mola más que Scarlet Johansson y su disco de versiones de Tom Waits.
El Nasti se encuentra en apuros. Y emocionalmente me veo en la obligación de contribuir a la difusión de tamaña injusticia. Desde hace cosa de un mes están sufriendo sistemáticamente los ataques y presiones policiales que les obligan a cerrar la sala a la temprana hora de las tres y media, en lugar de a las cinco y media o seis como venían haciendo desde los tiempos de la Sala Maravillas hace más de catorce años. Al parecer han cambiado las licencias. Pero todo así, de repente, de un día para otro y sin notificaciones previas por parte de la concejalía correspondiente del Ayuntamiento de Madrid. O sea, que la cosa huele muy mal, a intereses oscuros, y no quiero apuntar ni a Cibeles, ni a la Puerta del Sol, ni a Coslada. Pero todo es raro, muy raro. A Pablo y Chema, que de sobra saben que no están solos, les quiero expresar mi apoyo total en esta situación tan inverosímil por la que están pasando.
Son muchas las experiencias y vivencias que me unen al Nasti (y al Barbarella, bien sur), que hacen que este ya legendario antro oscuro y caluroso forme parte de mi pasado más reciente como persona. Desembarqué en Madrid con una inútil licenciatura en hispánicas bajo el brazo y preparado para continuar mi formación con un doctorado en literatura comparada. Sin embargo, a los dos meses ya había cambiado la Complutense por el Nasti y el doctorado por la barra donde estuve trabajando de camarero casi dos años. Allí me trataron siempre de maravilla e hicieron mi aterrizaje en la capital mucho más cómodo y placentero. En esas noches locas, entre conciertos de grupazos internacionales y sesiones míticas, conocí a gran parte de mis amigos y viejos conocidos: la genuina Silvia Munich, la carismática Laura Peseta y la ex-tupenda María Rodríguez (con las que compartí barra), la ingeniosa Laura Torera,la arrolladora Estela Aparisi, el dicharachero Jaime Sevilla, los dj´s queridos (Alberto Rahim y su circo, Rubén Soft, La Presidente, Psychocandy, Emil, Eloy Leolento), los seductores Edu y Marta, la incombustible Eva Roques, Natalia Ferviú on the rocks, la espléndida Teresa Levis, las chispeantes gallegas (Paloma Tovar, Carmen Pon, Iria Corredeira e Irene Prada), la original Araceli, el olvidado Zíclope, el genial Roberto Uke, el socialiteNono Vázquez, el fashionistaLucas Arraut y su corte, el entertainerFernando Millón, el confuso Lolo Gssh Gssh, el soñoliento Nacho Vegas, el ocurrente César Estaviel, el flemático Daniel Fletcher, la singular Jimena, el voluptuoso Miguel Ovelar, los incondicionales Merienda Cena (Ana, Luciano y Jorge), Tono el saltarín, la encantadora Neus, el warholinao Adrián González, los fotogénicos Ramiro E y Elena Grimaldi, el diseñador Rubén Gómez, los Migala, el enfant terribleFerrán, el camaleónico Norman B, el imprescindible Manu, el atento Carlos Moral, las locuaces América y Lucía, todo su staff y ,por supuesto, esos dos grandes señores que son Chema y Pablo. A todos vosotros, y como cantaba Lina Morgán, vieja asidua del Nasti, agradecida y emocionada solamente puedo decir, gracias por venir.
Y aunque tiempos pasados siempre fueron mejores, el Nasti sigue siendo la sala más emblemática de la noche madrileña y el único club donde se puede escuchar música con personalidad. Con este atropello público a la diversión y a la música, que es lo que importa, es la ciudad de Madrid la que sale perdiendo. Pero que se anden con cuidado las autoridades pertinentes, que esto es una guerra y en el Nasti siempre hemos sido muy extremistas y fanáticos por lo que alguno habrá dispuesto a inmolarse contra el número 33 de San Vicente Ferrer si no se soluciona el problema.
Bajo el lema de Nasti Free y con banda sonora de los Punsetes y su Dos policías (en la puerta del Nasti) este miércoles 14 de mayo a las nueve tendrá lugar un concierto protesta para apoyar a sus responsables y expresar el malestar contra este lío macareno que ya dura más de lo deseado. Ahí estaremos esperando con nuestras mejores armas, es decir, con la música en directo.
Charlie Mysterio o Charlie Nebulosa, líder de los desaparecidos Los Caramelos, estrena nuevo proyecto musical de la mano de la discográfica Jabalina. Tras jugar al despiste rumbero con numerosos cambios de nombre, finalmente este personaje sin par de la escena independiente madrileña se asienta bajo su alias más sugerente y enigmático: Charlie Mysterio.
Charlie es una especie de enciclopedia musical, uno de los contados dandis que ha dado esta España nuestra desde la desaparición de su admirado Carlos Berlanga; un compositor romántico dotado de una clase insólita en el pop español. Junto a su viejo aliado El Zurdo, está preparando, al margen de su proyecto en solitario, un disco surfero de encargo para el reconocido sello Siesta que saldrá a la luz después del verano con el nombre de La Ruleta China.
En este disparatado y caluroso país en el que siempre triunfan las bandas y personajes mediocres, Charlie, un tipo elegante y bien parecido, una bizarra mezcla entre Julio Iglesias y Bryan Ferry, se sitúa en las antípodas de la ñoñería que caracteriza a la mayoría de los grupos poperos. Sus canciones, susurrantes e íntimas, son una tentación irresistible para los amantes del pop sofisticado. Se trata de minúsculas gemas de pop atemporal, que, pese a su sonido agrio, dejan un buen sabor de boca.
En esta nueva andadura Charlie Mysterio desempolva de su imaginario personal las influencias musicales que le han hecho crecer como músico: las jotas aragonesas, el folclore murciano y la canción de la meseta castellana. Además, se declara ferviente admirador de grupos corales como Los niños cantores de Viena (momento que aprovecho para recordar su pasado de corista en los jesuitas).
Tras una compleja concatenación de circunstancias, tan alambicada que su relato daría lugar a un nuevo post, Charlie, ideólogo y compositor de este fantasmagórico proyecto, ha decidido asociarse en el escenario con una panda de figurantes caraduras que aportan diversión y bailoteo a su directo. Podrás descubrir las sorpresas que depara tan misterioso combo el próximo miércoles día 14 de mayo en la Sala Siroco en una fiesta de Jabalina en la que también tocarán Montevideo y Aldo Linares. Eso sí, aviso de que desafina como nadie, espero que no les moleste.
Hacía bastante tiempo que no tenía una adición televisiva tan fuerte con la que he sufrido la última semana con la exitosa serie inglesa de los años ochenta Retorno a Brideshead. He ido devorando capítulo tras capítulo con una fruición y placer adolescente, y he de añadir que nunca antes 50 euros (precio que pagué por el pack) me habían dado tantas emociones y satisfacciones.
Las series tan en boga y comentadas hasta la extenuación en los mentideros modernos de los últimos años como Perdidos o Prision Break siempre me han parecido una pesadez. Es más, reconozco que cualquier serie con más de dos temporadas, como las películas con final abierto, me parecen un auténtico timo. Casi no veo la tele porque me aburre, no me aporta nada, no me hace compañía y, por supuesto, no es el espejo en el que tiendo a reflejarme. Es decir, siempre encuentro mil cosas más interesantes que hacer antes que engancharme a una serie. Sin embargo, Retorno a Brideshead ha sido una revelación que necesito compartir públicamente. No voy a destripar aquí el argumento y la historia de Brideshead (basada en la novela del genial Evelyn Waugh) porque mi recomendación es un (nuevo) visionado íntegro de la misma. Simplemente me voy a detener brevemente en los aspectos formales que hacen de Retorno a Brideshead la “serie perfecta” y la “serie de las series”, además de contar con el sambenito de ser la serie más costosa y elaborada de la historia de la televisión inglesa.
Las localizaciones de la bucólica y sugestiva campiña inglesa sin ninguna duda tienen un papel fundamental en el drama: la serie fue rodada en el mítico Castillo Howard, considerada una de las casas más bonitas del mundo, simbolizando el esplendor de una época, la decadencia de una gran familia aristócrata inglesa; las escenas en Venecia se filman en el Palazzo Barbaro (antes de ser reformado con la limpieza y repintura inherentes a las peligrosas reformas). En Bridshead los ambientes son vividos, acogedores y cálidos (algo que los ingleses saben hacer como nadie); todo es grandioso, pero de una magnificencia oxidada por la acción lenta del tiempo y el efecto de la luz; todo es fastuoso, pero sin pretender ostentar o exhibir: lo que los ingleses llaman effortless elegance, y ese gusto o estilo de vida, aunque muy propio de una época ya totalmente desaparecida, se puede todavía apreciar en la biblia de la decoración, The World of Interiors. A todo esto hay que sumar el look dandy, de un gusto impecable y elegante, con acento a sastre inglés. Todo un culto a la belleza.
El 23 de mayo se inaugura en la Tate Modern de Londres una exposición sobre arte urbano que despierta mi interés por varias razones. La primera es la envidia que me produce que el mejor museo de arte contemporáneo de Inglaterra sea tan atractivo, vivo y realmente contemporáneo; una institución dinámica que intenta abarcar todas las corrientes artísticas no sólo del arte establecido, sino, como en este caso, del arte más callejero. Nuestro equivalente español en cambio no le va a la zaga, y es que el Reina Sofía apuesta por las manifestaciones artísticas más frescas y menos institucionales. Se necesita un soplo de aire fresco ya.
Un ecléctico grupo de artistas de la escena grafitera -aunque muchos ya han dado el salto al circuito de las galerías- adornará con su trabajo las fachadas de la pinacoteca londinense: Blu de Bolonia; el colectivo Faile de New York; JR de París; Nunca y Os Gemeos, ambos de Sao Paulo, y Sixeart de Barcelona. Para mantener el espíritu esencial de este arte y no encerrarlo dentro de una claustrofóbica sala, la exposición tendrá lugar íntegramente en los muros exteriores del museo. La otra razón por la que me interesa esta exposición es porque varios artistas afincados en Madrid, pertenecientes a la órbita de la galería-tienda Subaquatica, pionera en España en esto del street-art, van a estar presentes en esta fiesta. El Tono, Nano, Spot y 3ttman van a realizar intervenciones, como parte de la exposición, por la ciudad de Londres. Todo un éxito para el arte urbano en general que repite exposición en uno de los grandes tras la realizada en el MOMA de Nueva York en 2007, y en particular para los integrantes de la conocida amistosamente como la factory madrileña que imagino deben de estar exultantes.
Y hasta aquí puedo leer de momento, pero estad atentos porque puede haber sorpresas muy interesantes de última hora.
Como buen mitómano que soy tengo una seria tendencia a mitificar y admirar exageradamente a personas, lo cual no quiere decir que pierda el sentido critico y acepte, como si un acto de fe se tratara, todo lo que hagan o digan mis deidades humanas. Que sea un mitómano no quiere decir que les profese amor eterno, y como decía en otra de mis entradas, los que un día fueron héroes al día siguiente pueden estar desterrados de mi Olimpo de dioses paganos de carne y hueso. Es decir, que han sido muchos los mitos de mi adolescencia que han caído.
Está claro que esa tendencia del mitómano a engrandecer la realidad es bastante morbosa, provocando en ocasiones delirios de grandeza y alimentando un mundo irreal. En algunos casos existen unas motivaciones más perversas y profundos que suelen ser inconscientes, sirvan para ilustrar estas anormalidades los matrimonios de Mario Vaquerizo y Alaska o Tony Hernández con Sara Montiel.
Pero el tema de esta entrada no va por esos derroteros psicológicos —según muchos psicólogos la mitomanía está relacionada con los trastornos del yo— sino que es mucho más frívolo y ligero, y responde a la siguiente pregunta que me formularon el viernes pasado en la fiesta-cumpleaños de Estela Aparisi: ¿A qué persona viva te gustaría conocer? Muchos se quedaron sorprendidos con mi respuesta, ya que difícilmente soy representativo de la gente que ocupa las gradas de los estadios y parecía que simplemente pretendía epatar o despistar. Pero no es así, me encanta el fútbol, y las dos nuevas incorporaciones a mi Olimpo personal pertenecen al deporte del pueblo llano: Michael Laudrup y Granero, ambos del Getafe, mi nuevo y platónico equipo.
TOC son las siglas de Trastorno Obsesivo Compulsivo, que como su propio nombre indica, es un trastorno que pertenece a los desordenes mentales provocados por la ansiedad. El toc se puede presentar en forma de pensamientos, imágenes, ideas, impulsos o conductas cotidianas repetitivas. No hay que alarmarse a menos que la realización de estas compulsiones ocupen más de una hora diaria o que interfiera notablemente en las relaciones sociales. En ese caso se debería acudir directamente al psiquiatra porque puede derivar en un problema mucho más serio.
Estas anormalidades vienen provocadas por los mensajeros del cerebro: los neurotransmisores. En concreto afecta a la serotonina, un neurotransmisor que ayuda a regular la disposición de ánimo, la agresión y la impulsividad. También es el encargado de mandar la información de una neurona a otra, proceso que se ralentiza en las personas con TOC.
Yo he tenido compulsiones desde pequeño pero, ya fuese por vergüenza o culpabilidad, las sufrí en silencio. La película Mejor imposible fue, para muchos, una especie de catarsis cómica al identificarnos y reirnos con Jack Nicholson. A día de hoy todavía tengo algunos síntomas pero que pertenecen al campo de la supestición y el ritual: sigo limpiándome pies en el felpudo de casa dos veces antes de salir o encender y apagar la luz de la habitación cuando llego a casa después del trabajo.
Hay tantos tocs como colores y locuras, sin embargo ya se han registrado algunos de los más comunes como volver a casa para comprobar que no te has dejado la plancha encendida, que has cerrado la puerta, pensar que a algún ser querido le va a pasar algo malo, lavarse las manos cada vez que tocas algo, no pisar las líneas, miedo a los gérmenes, orden estricto y simétrico, repetir palabras en silencio, cerrar la puerta dos veces...
Dicho esto, quien esté libre de algún toc que tire la primera piedra.
Uno de los rumores que más se estilan por la blogosfera yanqui es el nuevo romance del director artístico de Louis Vuitton y el porn-star Erick Rhodes. Parece ser que Marc Jacobs, cada día más hortera e infame con ese color de pelo azul, mantiene, al margen de su relación oficial con el ex chapero Mark Preston, intensas relaciones sexuales con el musculitos de veintiséis años de mejillas rubicundas y cara poco inteligente. No obstante, Erick lo desmiente en su súper visitado blog (¿será por su prosa, por sus nuevos amigos o por su tranca?) mientras Marc anuncia que se va a casar con Jason… vamos un súper queerlebrón.
En el último desfile de Marc se pudo ver en la envidiada frontrow a Erick Rhodes rivalizando en protagonismo con Vicky Beckham (“this bitch needed to go out of my face” declara en su blog el mismo Erick); y en la afterparty se vio al trío calavera bailando muy juntitos, con roces sugerentes y lúbricos y tocamientos en los pectorales que hacía presagiar que la partybed acabaría en trío.
También se les ha visto a Marc y a su robusto galán por la ciudad del Sena paseando, comiendo en restaurantes súper chics y frecuentando algunas de las saunas masculinas más lujosas, afición que tanto le gusta a Marc desde que conoció Jason, quien lo inició en los tríos, cuartetos y equipos de rugby.
Marc ha sufrido una transformación sustancial y hormonal a manos de su fiancé Jason pasando de ser un niño flacucho y desgarbado para convertirse en un cuerpo bronceado de gimnasio. Esperemos que Erick no continúe con esta proyección y no convierta a Marc en el hombre masa.
Y sin ningún juicio en el horizonte, que Dios nos pille confesados que todo esto no pasa de ser meros chismorreos, no tengo muy claro quien ha salido ganando en este actualización gay del clásico “el guapo, el feo y el malo” reconvertido en el menage a trois “el couture, el hustler y el pornstar”. Eso sí, the gossip is served.
Mientras los españoles más democráticos elegían popularmente a Rodolfo Chikilicuatre para que nos representara en el decadente festival de Eurovisión, nuestros vecinos gabachos, mucho más graves y delicados en todo lo referente a su cultura y su exportación, han apostado por Sebastián Tellier como portavoz musical para la cita de Belgrado.
Sebastián Tellier, para los que no lo conocen, es un músico respetadísimo en el circuito indie -un poco tostón por momentos- autor de uno de los mejores singles de lo que llevamos de siglo, La Ritournelle. La canción seleccionada para la cita eurovisiva es Divine, de su último álbum Sexuality, producido por uno de los Daft Punk.
Por mucho que nadie se tome en serio Eurovisión –salvo los países del Este, ávidos de protagonismo y repercursión en Europa- está claro que no se puede dejar en manos del vulgo decisiones de este tipo (tenemos el claro precedente de la primera edición de OT y la Rosa de España), y lo que se necesita es un jurado cualificado que se lo vuelva a tomar en serio y ponga en marcha toda la maquinaría comercial, industrial y mediática a su servicio (la campaña de myspace ha sido en verdadero fiasco). Y si no, au revoir, Eurovisión.
Eugenio Ampudia es uno de esos artistas incómodos e inclasificables que despotrican contra el arte tal y como lo conocemos hoy y contra la institución social y económica que lo sustenta, incluida la figura misma del artista. En la última edición de Arco triunfó ganando el Premio de la Crítica al Mejor Artista Español, por lo que está de enhorabuena y desde el Rincón de Pintón lo celebramos con una entrevista para conocer mejor su universo creativo. Con todos ustedes Eugenio Ampudia. Casi ná.
¿Cómo definirías tu trabajo? Mi trabajo es el resultado de tener muchas cosas que comunicar e intentar transmitirlas de la forma más básica. Es expresar con piezas artísticas las ideas y pensamientos que hay en mí. Parte de mi trabajo lo podéis ver en mi página web: www.eugenioampudia.net ¿Cuál son tus influencias? Mi alrededor, todo lo que me rodea, mi familia, mis amigos, la sociedad, me sirven de influencia; en lo artístico lo que más me influye es el arte conceptual y el minimal. ¿En qué te inspiras? Me inspiro, sobretodo, en la relación entre el espectador y el arte. ¿Cuál ha sido tu último "goal"? Mi último “goal” en este año 2008 ha sido la pieza Prado GP (videointalación que recrea un premio GP de motos con el Prado como circuito) y la pieza Tiempo, presentadas este año en Arco ’08. ¿Tiene el arte todavía intenciones políticas? Por supuesto, la mayor parte del arte es político y defiende o ataca intereses políticos de la sociedad en la que se fabrica. ¿Cuál ha sido la lección más importante que has aprendido en todos estos años? La lección más importante que he aprendido en todos estos años es que se puede vivir del arte si pones mucha ilusión y esfuerzo y que la verdad es lo único que cambia a lo largo del tiempo. ¿Cuál es tu filosofía de vida? Disfrutar del momento.
La semana pasada la ONU denunció públicamente el trato de los medios de comunicación a los celebrities que abusan de las drogas. En tal comunicado se pedía que no se airen a los cuatro vientos las adiciones de los famosos ya que transmiten un mensaje equivocado e incitan a los jóvenes a consumir sustancias estupefacientes. Para Emafo, presidente del Panel Internacional para el Control de Narcóticos (INCB), "el hecho de que los famosos tomen drogas contribuye a hacer glamuroso el consumo de sustancias ilegales, sobre todo cuando aparecen en los medios de comunicación y se conoce que no son castigados severamente por sus faltas".
Claramente se estaba refiriendo a esa generación de desquiciadas y veinteañeras americanas lideradas por Paris Hilton y la sombra de B. Spears y, sobre todo, a los abanderados del starsystem musical británico: Amy Winehouse y Pete Doherthy, dos ídolos auténticamente cool de los teenagers de medio mundo. Lo que el señor Emafo parece desconocer es que en estos dos casos se trata de campañas de márketing orquestadas por sus propias discográficas que han encontrado en la imagen de niños malos y drogadictos un filón para vender más discos y subir el caché de sus estrellas. Hablando en "plata", que no se drogan ni la mitad de lo que nos quieren hacer creer. Y es que hasta para ser yonqui hay ser ser auténtico porque a la mínima te conviertes en un payaso tipo Keith Richards o J Planetas.
A continuación les ofrezco mi verdadera lista de músicos yonquis que no traficaron con sus adiciones para hacerse más populares, sino que sus coqueteos tóxicos fueron su verdadero calvario que les marcó para siempre. NICO: El bellezón alemán consumía heroína en silencio, ella solita, y acabo desquiciada, irascible e intratable. "You are beautiful and you are alone". JANIS JOPLIN: Llegó a pesar 35 kilos debido a su adicción a los opiáceos. “Try just a little bit harder”. M. FAITHFULL: La aristocrátca llegó a ser una auténtica yonqui callejera que ni sus amigos reconocían."Sister morphine". FABIO McNAMARA: A punto de pasar al otro mundo en los ochenta, este politoxicomano malgastó su talento en fiestas, noches y drogas a go gó. "La coca, la coca, me vuelve medio loca". KELLEY DEAL (gemela de Kim): Adicta a la heroína desde que era una teenager llegó a tener problemas con la justicia americana. JUSTINE FRISCHMAN (Elastica): Claro ejemplo de cómo las drogas pueden arruinar una prometedora carrera. BILLIE HOLIDAY: La reina llevaba siempre en su bolso su dosis correspondiente de heroína y era incapaz de salir al escenario si no estaba colocada. SID VICIUS: Su muerte por sobredosis a los 21 años lo convirtieron en un mito. Y el punk se acabó ahí. CAMARON: El de la isla se ponía "morao", lo que le costó desavenencias con sus productores. KEITH MOON (The Who): Uno de los grandes fiesteros del sarao musical, solía desayunar un cóctel de vodka y pastillas. Y en los más alto, los hooligangs de los Happy Mondays. "Hallelujah".
No están todos los que son, sólo los que me gustan a mí y a la gran Le petit Pilo.
Salidos de las cloacas artísticas más profundas y etílicas de la capital, Merienda Cena son el tesoro musical mejor escondido de Malasaña. De momento sólo se les ha visto en su puesta de largo en sociedad en la Sala Nasti ante sus incondicionales. Pasaron la prueba con notable alto, eso sí, jugaban en casa y contra uno menos, como se dice. Ahora les toca demostrar las buenas sensaciones y las expectativas creadas al margen del abrigo de los suyos. De momento tienen dos nuevos bolos para este mes de marzo, uno en una fiesta Ladyfest en la Pequeña Betty el día 15 y otro en el Nasti Valencia el viernes 29.
Estas tres estrellas de cartón piedra (Jorge, the frontman, Ana, the chorus girl, y Luciano, the musician) están dispuestos a comerse la península como si de un pepito de ternera se tratase. Morro y desparpajo les sobra, amigos/fans que les hagan el boca a boca se cuentan por doquier y lo más importante, tienen canciones y son buenas, cachondas y originales. Paradigmas del espíritu punk y del do it yourself, Merienda cena son un producto típico made in spain. Porque el punk-rock también es posible en estas latitudes aunque muchos no lo crean.
Curtidos en más de mil batallas en el underground madrileño del que son tan viejos como jóvenes conocidos, sus canciones trasnochadas destilan sentido del humor y mucha gracia; Jorge, Ana y Luciano tienen una actitud gamberra, una falta de prejuicios que los hace originales y despreocupados y un amateurismo tan tierno y simpático que nada más verlos la sonrisa se apodera de ti. Además son muy monos, y eso siempre ayuda. A mí me gustan, porque molan todo, porque me caen bien y porque se lo merecen. ¿Hasta dónde llegarán? Hasta donde ellos quieran y el cuerpo aguante.
A mi papa el chocolate le pagaron su salario y sin pensarlo dos veces salió para malgastarlo, una semana de juerga y perdió el conocimiento como no volvía a su casa todos le daban por muerto,
y no estaba muerto no, no y no estaba muerto no, no, y no estaba muerto no, no, estaba tomando cañas, lerelele
y no estaba muerto no, no y no estaba muerto no, no, y no estaba muerto no, no, chevere, chevere, chévere,
pero al cabo de unos días de haber desaparecido encontraron uno muerto, un muerto muy parecido, le montaron un velorio y le rezaron la novena, le perdonaron sus deudas y lo enterraron con pena,
y no estaba muerto no, no y no estaba muerto no, no, y no estaba muerto no, no, estaba tomando cañas,lerelele
y no estaba muerto no, no y no estaba muerto no, no, y no estaba muerto no, no, chevere, chevere, chévere.
Como reza el subtítulo de este mi blog semanal, Como hablar de todo sin saber de nada, me aventuro a recomendar y escribir sobre un libro y un autor totalmente desconocido para mí hasta anteayer (por lo que huelga decir que todavía no lo he leído), pero tanto las personas que me lo han recomendado como el sello editorial que lo ha publicado en España (Tf. Editores) me garantizan que no me voy a equivocar en compartir con todos vosotros mi singular descubrimiento.
Fitz Hugo Ludlow (1836-1870) es el gran desconocido de la literatura americana injustamente enviado al ostracismo a pesar de haber formado parte del círculo literario (con W. Whitman o Thomas Aldrich) y bohemio de Nueva York que a mitad del siglo XIX supuso cambio de guardia en la literatura norteamericana. En 1955 se publicó El comedor de hachís (mismo año en que apareció en Francia Las flores del mal), hasta hoy uno de los mejores trabajos sobre los efectos del hachís en la mente, en el que Fitz relata sus experiencias visionarias junto a sus reflexiones religiosas, filosóficas y médicas sobre los estados alterados de la mente que produce el cannabis.
Junto a Las confesiones de un comedor de opio, de Thomas de Quincey, y Los paraísos artificiales de Charles Baudelaire, la obra de este outsider americano forma el tridente fundamental de textos literarios sobre los efectos de las sustancias alteradoras de la mente. Y mi recomendación va para todos mis lectores que el tema les interesa por las mismas razones que me interesa a mí, y porque personajes de este calibre no deberían haber caído en el olvido nunca. Pintón desde su portal añade su grano de arena para recuperar a este ángel (y fumeta) maldito.
Una leyenda familiar, más tarde usada para explicar su atracción por las sustancias tóxicas, dice que cuando tenía dos años se subió a la mesa e ingirió pimienta y cayena. Al conocer esta anécdota me he visto moralmente obligado a preguntar a mi madre si de pequeño me había ocurrido algo similar; parecer ser a los cuatro años me sorprendieron chupando chiles como si fueran regalices. Ahora lo entiendo todo.
Tras más de siete años trabajando como diseñadora para R. Torretta, Marlota decidió dar el salto, arriesgar, independizarse y crear su propia marca. En estos cuatro años que lleva de sólida trayectoria Marlota ha dejado de ser una joven promesa de la moda española para convervirtrse en una marca consolidada. Su ropa tiene mucho que ver con ella: pragmática, sencilla, cómoda, sensual, no está concebida para la pasarela sino para la calle, más que la espectacularidad, le importa que su producto siente bien y sus clientas se vean guapas vistiéndolo. Suele utilizar siempre tejidos naturales, pero me comenta que últimamente no ha podido resistirse a algunos polyster de última generación realmente increíbles.
Marlota es una artesana de la aguja, por lo que no es de extrañar que sus prendas tengan unos acabados perfectos, todos de costura francesa, y sepa perfectamente jugar con la asimetría y los volúmenes. Mima todas las fases de la producción , ya que esta es la única manera de ir construyendo un producto personal que la gente pueda identificar rápidamente; una filosofía de marca que la desmarque del resto.
Su nueva colección, a la que pertenecen las fotografías, es ideal y funcional (ya os decía que su ropa tiene mucho que ver con ella) y está muy relacionada con la papiroflexia, ya que los tejidos utilizados (casi siempre italianos) tienen el tacto del papel. Además, acaba de dar un paso más en su corta pero exitosa vida y ha empezado una nueva aventura en el mercado japonés (“esto ya son pedidos de verdad”, me comenta sonriente). Milán, Atenas, Francia, Londres, España y ahora Japón. En Madrid la puedes encontrar en L´Habilleur, Beny Room y Batcave.
De momento, no se plantea abrir tienda ni diseñar ropa para hombres, a pesar de que muchos intentamos persuadirla, pero como sabiamente piensa, las cosas se hacen poco a poco, con paso firme y sin vacuas pretensiones. O sea, que todo a su tiempo, lo que quiere decir que tendremos Marlota para rato. Que así sea.
Y para los inquietos que se pregunten de dónde viene el nombre de Marlota, si bien su elección se debe a la fonética, por lo bien que suena, se trata de una prenda de ropa árabe, además de empezar por Mar (su verdadero nombre).
Ana Domínguez es una buena amiga a la que admiro tanto profesional como personalmente y de la que me siento muy orgulloso. En temas de diseño no hay que le tosa en toda España; es una profesional como la copa de un pino, siempre al día y dispuesta a gastarse sus ahorros para ir a ferias, comprar libros y revistas especializadas y renovarse a cada momento. Hablar con ella es un verdadero lujo.
A nivel personal la cosa es incluso mejor; gran amiga de sus amigos, entusiasta como una adolescente y generosa, invita a sus más cercanos todos los viernes a unas lentejas (que con esmero y cariño prepara el día anterior para que estén más sabrosas) que resucitan a un muerto; dicharachera de risa contagiosa y mente abierta y joven, a Anita le encanta tener amigos de todas las edades, religiones, credos y clases sociales. Así es ella, un pozo sin fondo, una vampiresa que sabe sacar lo mejor de cada uno.
Hace dos domingos la entrevistaron para el semanal de El País, pero no publicaron las fotos de su casa que más le gustaban, en las que aparece con sus cosas favoritas: su colección de dibujos de arte contemporáneo, las letras con su nombre que encontró en el anticuario de Yolanda Reznak (Barbarenia), sus libros, su silla favorita: la 1006 también llamada Navy Chair de Emeco y los taburetes Bubu de Philippe Starck para la marca XO. Y en la foto que está sentada también se ven sus alfombras antiguas y dos dibujos de Manolo Blahnik. Así que aquí estoy yo desde mi rincón para sacar a luz esas imágenes tomadas por el fotógrafo Julio Lozano y que no aparecieron en el artículo firmado por la estupenda Brenda Chávez.
Para esta temporada recomienda a diseñadores jóvenes y radicales como las chicas suecas del colectivo Front, el diseñador de lámparas Paul Cocksedge, el británico Max Lamb, los chicos de rAndom International y el holandés Maarten Baas. Así que tomen nota, que estas sugerencias valen su peso en oro. Y al margen del diseño, los cacaos de Pancracio (especialmente su pasta al cacao y sus bombones con vodka). Ahí va eso.
Tras más de tres décadas alimentando y cuidando de sus parroquianos como si fueran sus propios hijos, Amelia y Rogelio han decidido colgar el cartel de “se alquila” y traspasar su negocio de toda la vida (sito en la calle Infantas esquina con Víctor Hugo). Les resulta difícil resistir en un barrio en el que corren malos tiempos para los restaurantes de comida tradicional y guisos caseros, por lo que se van a tomar el merecido descanso que se han ganado.
Ajenos a la comida joven de diseño, a la fusión y a exquisiteces de gourmet que tanto se estilan por esta zona, sus especialidades son las croquetas de jamón, el cocido, las hamburguesas, la sopa castellana y el gazpacho. Lo normal es comer en la barra (sólo tiene una mesa) y Amalia, ataviada siempre con su delantal, te cuenta, de manera cercana y personal, lo que ha cocinado esa mañana y después te da sus siempre sabias sugerencias. El ambiente, acogedor, campechano y afable, propicia las conversaciones entre clientes desconocidos mientras se ve el telediario o la ruleta de la fortuna.
A mi parecer, es el restaurante más genuino de este lado de la Gran Vía (sin contar al Bocaito, que es harina de otro costal) y las paredes de estos apenas 30 metros cuadrados tienen tanta historia como las vecinas del Cock, aunque aquí nunca comiera Francis Bacon. Y es que el diseño está acabando con el verdadero sabor y personalidad de Madrid.
Amelia, ¿qué vamos hacer sin ti y sin tus croquetas?