Mario Testino. Detrás de esa grimosa sonrisa de viejo verde se esconde algo que me da mal augurio hasta el punto de despertarme un instinto animal asesino.
Sánchez Dragó. Desde que me contaron que se le veía de vez en cuando ejerciendo de maestro de ceremonias leather por el Cooper de Madrid me ha salido una úlcera. No quiero ni seguir pensando en la película.
Rafael Amargo. Lo que hace me da vergüenza ajena, pero él mismo, su físico, su cara, su voz, su manera de hablar representa todo a lo que nunca me gustaría parecerme.
Jorge Javier Vázquez. Solo de pensar que me toque este tío vomito en alto del asco que me da. Y solo de pensar se cree que tiene estilo y alardea de casa bonita, me río en alto de la pena que me da.
Fernando Alonso. Siempre que veo su careto en la prensa, la tele... automáticamente tengo que mirar hacia otro lado y pensar en otra cosa. Me compensa por la satisfacción que me produce cada vez que tiene que abandonar una carrera.
Dolce & Gabbana. Esas caras de garrulos en potencia, ese bronceado, esos bañadores ajustados, esos amigos italianos, esas fiestas en el yate… ay, no sigo que me da bajonazo. José M.ª Aznar. Cada vez que me acuerdo de esa foto de las Azores, de esa risa de borderline, de la boda de su hija, de su bigote canoso y de su tableta de chocolate, me avergüenzo de ser español y de que este tío haya sido ocho años presidente de Gobierno.
Anthony and the Johnsons. Su vocecita de marica afectada y suicida me revuelve las tripas y me dan ganas de abrirme las venas. Me gustaría que no formase parte de mi vida, pero desgraciadamente son muchas las casas de conocidos en las que suenan sus sufridos temas. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Flavio Briatore. Cualquier persona con sentido común entenderá perfectamente por qué me produce tanto ascazo este ser.
Cuando Mary tenía quince años su padre, el hombre que había aconsejado literariamente a Yeats y Eliot, le mandó una carta sobre cómo debía escribirse:
Ciao Cara, Aprender a escribir es como aprender a jugar al tenis. No siempre puedes jugar un partido, tienes que practicar los golpes. Piensa: ¿en qué se diferenció ir al Lido de jugar al tenis? Me refiero de diferenciarse de cuando fuimos a jugar a Siena. Escríbelo. No para escribir una historia, sino para aclararlo. Será muy LARGO. Cuando empiezas a escribir cuesta llenar una página. A medida que envejeces siempre te parece que hay muchísimo que escribir. PIENSA: la casa de Venecia no se parece a NINGUNA OTRA casa. Venecia no se parece a ninguna otra ciudad. Imagina que tienes que explicarle a Kit Kat o incluso a un estadounidense CÓMO llegar a la casa de Venecia. Cómo reconocernos a ti y a mí saliendo para ir al Lido. Después de bajarse del tren, ¿cómo encuentra el número 252 de la calle Q? ¿Nos describes a nosotros o a Luigino llegando a la estación? ¿Él tiene dinero, nosotros tenemos dinero, cómo vamos? Un novelista puede necesitar un capítulo entero para que su protagonista llegue del tren a la puerta de su casa. Si escribe bien, el capitulo hará posible, incluso garantizará, que Kit Kat encuentre la casa gracias a él. Ciao. PIENSA muy bien en todo esto antes de intentar escribir.
Extraído del libro La ciudad de los ángeles caídos, de John Berendt. Literatura Mondadori.
Tuve una vez el deseo de ser una perversión, imaginé otra identidad, en la que no era yo. Y lo siento no he cambiado, y lo siento de verdad, tantas veces imitando a los demás.
Amor de látex, caucho y goma, vacaciones en Milos. ¿Qué prefieres mantequilla o Tulipán?
"Que inventen ellos" espetaba un iracundo Unamuno a principios del siglo XX para arengar a los políticos por el retraso tecnológico e industrial que padecía España. Y se tomo al pie de la letra ya que dicha frase ha marcado el devenir histórico de este soleado país. Mientras los principales países de la UE desarrollaron su propia industria (Alemania la farmacéutica y automovilística, Francia la cosmética, Italia la moda...) aquí nos quedamos en una obligada y paleta retaguardia industrial.
Las dos economías más fuertes de Europa, Francia y Alemania, parecen escapar a paso lento pero seguro de la recesión económica; España, por el contrario, tardará según las mejores previsiones más de un año en salir de la caída libre que sufre su economía. Y como no, esta crisis está siendo la crisis de la clase media, del pueblo, que es siempre el más vulnerable y por tanto el más perjudicado. Atentos a estos dos datos: Uno, los que mantienen sus puestos de trabajo son los asalariados con mayores retribuciones, y dos, los investigadores universitarios siguen cobrando unos mil euros al mes. A la crisis de la economía global se suma en España una profunda y merecida crisis estructural, heredera de aquel "Que inventen ellos".
Zapatero y su gobierno siguen dando palos de ciego para intentar reactivar la intoxicada economía y ahora ponen en marcha el Plan de Estímulo de la Economía y el Empleo, según el cual la maltratada clase media que no puede cambiar de coche sufragará todos los automóviles que no se van a vender para que así nos concedan alguna licencia más para fabricar aquí algún nuevo modelo de los que se inventan en Alemania o Japón. O a través de ese mismo plan, por ejemplo, se está mejorando la plaza de Gutiérrez Mellado, en Águilas (que no necesita absolutamente nada que mejorar), para darle empleo a albañiles parados durante cuatro meses. Medidas que ya no se pueden ni tildar de parches, si acaso simples antinflamatorios para el dolor de cabeza. Y es que recurriendo de nuevo al gran Miguel de Unamuno, ahora más que nunca "me duele España".
Diana Vreeland, editora de moda de Harper & Bazaar y Vogue durante más de cuatro décadas, escribía periódicamente una columna titulada Why don´t you…? en la que daba rienda suelta a los más extravagantes, irónicos y absurdos consejos retóricos. Parecido a ese himno generacional de Chico y Chica,Tú lo que tienes que hacer, pero en cool. Sin pretender tener la gracia y la imaginación de esta gran diva, le tomo la palabra en español de sus ¿Por qué no te…?
Consejos para la vida moderna:
¿Por qué no te apuntas a un curso de portugués? ¿Por qué no forras la pared de tu cuarto de Toile de Jouy? ¿Por qué no haces el amor en un lugar público (ascensor, playa, restaurante…)? ¿Por qué no usas semillas de mostaza en tus rebozados? ¿Por qué no aprendes a hacer cocktails con sabor a melodías? ¿Por qué no te compras un pick up para llevarlo a los picnic? ¿Por qué no te pones un grifo de cerveza en tu casa?
¿Por qué no te haces con una máquina de coser y aprendes a hacer tus propios arreglos? ¿Por qué no te haces un viaje psicotrópico para ver cómo viven fuera de la Tierra? ¿Por qué no te enfrentas a tu jefe cuando sabes que no tiene razón? ¿Por qué no tienes una planta de Aloe Vera en el cuarto de baño de tu casa? ¿Por qué no aprendes a hacer mermeladas caseras los fines de semana? ¿Por qué no te tomas un chupito de tequila al llegar del trabajo o antes de meterte en la cama? ¿Por qué no tienes siempre en tu cocina hierbabuena fresca?
¿Por qué no te das una ducha cuando vuelves de fiesta? ¿Por qué no escribes tus sueños? ¿Por qué no pones bolsitas de lavanda en tu armario? ¿Por qué no haces un viaje en un globo aerostático? ¿Por qué no pintas de colores los bolardos de tu ciudad? ¿Por qué no te rapas el pelo al menos una vez en tu vida? ¿Por qué no te haces un pijama de algodón y le bordas mariposas?
¿Por qué no vas al Prado al menos una vez al año? ¿Por qué no te vas de vacaciones al desierto del Sahara? ¿Por qué no te lees al menos un libro de Scott Fitzgerald? ¿Por qué no te vas a trabajar en monopatín? ¿Por qué no usas una jaula de pájaros como sombrero?
En plena especulación sobre la muerte y la herencia de Michael Jackson, un museo de Chicago saca a la luz una efigie del 1050 a. C. con la misma cara del Rey del pop. El parecido razonable es más que asombroso. Además tiene la nariz rota, lo que hace aumentar las casualidades. Desde que he visto esta estatua, he empezado a considerar seriamente la reencarnación. Lo que no tengo tan claro es quién se reencarnó en quién: Michael en la princesa egipcia o viceversa.
En el museo de Historia se han multiplicado las visitas en las dos últimas semanas; los fans de Michael, que siempre me han dado mucho miedo, se agolpan para ver a la ya conocida como la faraona del pop. Ver para creer.
No se conoce el verdadero estilo de un hombre hasta que no se quita los pantalones y vemos que calzoncillos gasta. La ropa interior, siempre tan escondida y lúbrica, es tan importante como los calcetines, que siempre se dejan ver. Que no se vea a primera vista no quiere decir que no se puedan descuidar. Al contrario, los calzoncillos son el último eslabón en el arte del desnudo y como tal merecen una atención y un miramiento especial. Con diferencia, es la prenda más sensual y sugerente. Los calzoncillos serán siempre el eterno masculino de la moda.
A disposición de usuarios, compradores y mironas, os regalo una breve y práctica tipología de los calzoncillos.
El primer punto y más importante es el color. Los calzoncillos, como las sábanas, toallas y albornoces, siempre han de ser blancos. Aquí no admito debate alguno, especialmente con los colores chillones. Al contrario que unos vaqueros o un jersey que agradecen un color sufrido para camuflar posibles lamparones, la ropa interior no debe disimular nunca los apremios fisiológicos, porque se corre el riesgo de confiarse y convertirse en un guarro integral. Desde un punto de vista menos funcional y más libidinoso, el color blanco es más tentador y sienta mejor.
Usan calzones de colores. Los hermanos Gallagher, Iker Casillas, Ernesto de Hannover, Sarkozy, Ray Loriga y Cristiano Ronaldo.
Tanga y suspensores. Aunque no son lo mismo, yo los meto dentro del mismo saco. Nunca los he llevado, pero me atrevo a decir sin temor que de este agua no beberé. Por un lado, llevar las nalgas al descubierto rozándose todo el día con el vaquero es bastante incómodo y si hablamos desde un punto de vista estético, me parecen groseros y repelentes. Parece que su uso está cada vez más delimitado a gogós, actores porno y profesionales del sexo.
Personajes famosos que llevan estos aparatos: Rappel, Marc Jacobs, Sánchez Dragó, Jesús Vázquez, José M.ª Aznar y Flabio Briatore.
Dolce & Gabbana: Dado el uso tan extendido y su vistosidad, estos conforman por sí mismos un tipo propio. A su favor, el color, suelen ser blancos o de colores muy discretos y apropiados, y el diseño, que no está nada mal. En contra, la propia marca que es una horterada, la cinta de goma superior (normalmente de color y que es la que asoma por encima del pantalón para que se vea la marca) y la comunidad gay que ha hecho de estos calzones santo y seña de su identidad. Atención porque los de Armani, muy parecidos pero menos ordinarios, vienen pisando muy fuerte y dispuestos a destronar a los D&G. Los Calvin Klein, muy en boga hace un lustro, han sido desbancados por estas dos marcas italianas. De cualquier manera, el veredicto final es no a los calzones de marca.
Personajes que los usan: David Beckham, David Bisbal, Justin Timberlake, Jordi Mollá, los futbolistas italianos y Miguel Ángel Silvestre.
Boxer: A partir de aquí la cosa va mejorando. De hecho, los boxers son los únicos que admiten un cierto color: unos cuadros vichy, unas rayas o unos tonos pálidos son siempre bienvenidos, pero nunca dibujitos ni animalitos. Los calzoncillos no deben ser divertidos, ese es una mala herencia que nos ha llegado de yanquilandia. Pueden resultar un tanto aburridos, pero son muy masculinos y no necesitas tener un cuerpo de escándalo para que te sienten bien. Fundamental, que sean 100% algodón. Recomendación: aprovechar el viaje a un país donde haya Gap para comprar las existencias de todo el año.
Personajes famosos que los usan: los Sonic Youth, Stefano Pilati, los hermanos Rivera Ordóñez, Obama, el príncipe Harry y Ethan Hawke.
Slips: Los calzoncillos de toda la vida son los que mejor quedan, los más lujuriosos y calientes. Superados ya los tiempos de los ferrys y los abanderado y la época en que las madres y esposas compraban a su próximos varones la ropa interior, los slips se postulan como la mejor opción de todas. La gama de American Apparel ratifica mis palabras. Dos consideraciones: que sean totalmente blancos y 100% algodón. El modelo slip de pata larga no mola nada y suele sentar muy mal.
Personajes que los usan: Abramovich, Javier Bardem, Leonardo Sbaraglia, Pierre Casiraghi, Juan Carlos Ferrero y Bratt Pitt.
Todos los días viajo al trabajo en metro. Recorro la línea 10 desde Alonso Martínez hasta una estación situada al norte de Madrid de cuyo nombre no quiero acordarme. Ida y vuelta de lunes a viernes. Viajando en suburbano te das cuenta de lo desolador que es el paisaje humano en Madrid. En otras ciudades no pasa lo que aquí; te encuentras gente que te agrada la vista, que te inspira, te produce curiosidad o te dan miedo. La imaginación se dispara dando lugar a entretenidas fantasias. En Madrid, todo es mucho más aburrido, uniforme e insulso.
"El metro de Madrid vuela" y Espe y Gallardón se jactan de tener el mejor underground de Europa. Yo, a veces, como soy muy despistado, me paso de estación y me bajo en Liverpool Street, en Pigalle, en Bedford Avenue o, por qué no, en la Plaza Roja... Yo también vuelo con el metro.
Uno de los inventos más revolucionarios que la cultura española ha aportado a nivel mundial es, sin lugar a dudas, el abanico. A continuación, pero con cierta distancia, le siguen las persianas, el chupa chups y la fregona. Ya ven, todo muy tecnológico y sofisticado.
El abanico es un instrumento práctico, bonito y barato y en está época del año, ¿qué más se puede pedir? Este verano muchos vecinos de esta abigarrada meseta hemos experimentado lo indispensable que puede ser este simpático artefacto. Sin embargo, tengo que denunciar que su uso no se encuentra instaurado entre los varones y que se asocie rápidamente a los Loco Mía y a su condición.
Además de lo práctico que resulta, el abanico desarrolló todo un lenguaje críptico, totalmente perdido en la época actual, de lo más fascinante. Un juego de comunicación visual a través del cual se articulaba un filtreo entre hombres y mujeres de lo más curioso. Esto es lo que he conseguido averiguar al respecto. FELIZ MES DE AGOSTO
1. Abanicarse rápidamente. Te amo con intensidad.
2. Abanicarse lentamente. Abanicarse de forma pausada, significa soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.
3. Cerrar despacio. Este cierre significa un "Sí". Si se abre y cierra rápidamente significa, "Cuidado, estoy comprometida".
4. Cerrar rápido. Cerrarlo de forma rápida y airada significa un "No".
5. Caer el abanico. Dejar caer el abanico significa: te pertenezco.
6. Levantar los cabellos. Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.
7. Contar varillas. Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.
8. Cubrirse del sol. Significa que eres feo, “que no me gustas”.
9. Apoyarlo sobre la mejilla. Si es sobre la mejilla derecha significa "Sí". Sobre la mejilla izquierda es "No".
10. Prestar el abanico. Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir "Te despido, se acabó".
11. Dar un golpe. Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.
12. Sujetar con las dos manos. Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa "es mejor que me olvides".
14. Cubrirse los ojos. Con el abanico abierto, significa "Te quiero". Si se cubre el rostro puede significar "Cuidado, nos vigilan”.
15. Pasarlo por los ojos. Si se pasa el abanico por los ojos significa, Lo siento. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, "Cuando te puedo ver".
16. Abrir el abanico y mostrarlo. Significa, "Espérame".
17. Cubrirse la cara. Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: “Sígueme cuando me vaya”.
18. A medio abrir. Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir "Puede besarme".
19. Apoyar los labios. Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, "No me fío".
Casi todos los días me encuentro en el Starbucks que hay debajo de mi casa con las hermanas Llanos (Amparo y Cristina), líderes de Dover, ese grupo que, a ritmo de Serenade y Devil come to me, conquistó a finales de los años noventa las plazas de toros de los pueblos de esta celtibérica península. Musicalmente, Dover consiguieron el punto exacto para gustar a esa ingente clase media musical, de poco o nada criterio y con ansias de rock cervecero cantado en inglés. Y estuvieron muy acertados, porque ese target al que se dirigían representaba nada más y nada menos que el 70% del pastel musical. Pero no voy a dar más datos, porque a día de hoy hasta el último gato tiene su propia opinión sobre Dover.
Dover pegó un pelotazo como pocas veces se ha visto en la música pseudo-indie española, mientras su sello, Subterfuge, se frotaba las manos ante la gallina de oro que tenía en su corral. Tras varios discos, Dover acabó, como corresponde, fichando por una multinacional; con los bolsillos llenos, las hermanas Llanos, entradas en carnes, con un look de lo más primitivo (camisetas negras y pelo sucio) sufrieron un meteórico y sospechoso cambio de look, de actitud, de música y de todo. Un “si te he visto no me acuerdo”. Decidieron que querían ser unas celebreties como Dios manda y para lograrlo, nada mejor que volverse guapas y glamurosas.
Los pasos que siguieron las hermanas Llanos en su transformación son los de siempre: primero, adelgazar cueste lo que cueste. A Dios pusieron por testigo que pasarían todo el hambre del mundo, pero ningún fotógrafo más las volvería a llamar gordas. Y gracias a los ayunos y al photoshop, así fue. Con una figura mucho más acorde a sus nuevas pretensiones vitales, la cosa ya iría encaminada. Segundo paso, un buen peluquero: sanear el pelo, ponerse rubias y con flequillo vendría todo de una. Ya solo les faltaba lo más importante: el look. Tiraron a la basura los vaqueros desgastados y las camisas negras de grupos de Seattle. Un cambio radical perpetrado en la milla de oro de Madrid: una falda de Miu Miu, unos taconazos de Chloe, un abrigo de Prada, un cinturón de Hermes… todo de marca y muy pijo, porque si es de marca tiene que molar, claro. “¿Quién había dicho que el estilo no se compra, Amparo?”
Tras un incómodo proceso de transformación, con sus consecuentes críticas y nuevas posiciones, las Dover logran todos los ingredientes para convertirse en unas celebrities de primera; ahora solo les faltaba fotografiarse en los fotocall más guays con la gente chic de Madrid y posar con gesto interesante y natural, como si no fuera con ellas. Las revistas de cabecera les dieron las pistas para lograr este fin, pero en este paso el resultado no fue del todo el esperado.
Y así hasta día de hoy, en el que me las encuentro solas, mano sobre mano, sin saber qué hacer, sin tomar bocado en las mesas del Starbucks, siempre con bolsas de alguna marca de lujo, esperando a que vengan alguien y las reconozca. Las Llanos siguen sin estar del todo satisfechas de sí mismas. Su metamorfosis no les ha calmado sus ansias de revancha ni les permite desprenderse de su pasado. Así las veo todos los días, sorbiendo su café Light, y el único sentimiento que me despiertan, como la historia del patito feo, es lástima. Y mira que las pobres le han puesto ganas.
La chica de The Knife, bajo el nombre de Fever Ray, acaba de publicar un disco en solitario bastante bueno pero muy oscuro, tanto que no encuentro el momento oportuno para escucharlo de un tirón. A la par que voy escuchando por etapas su primer disco, he rescatado las grandes joyas que escondía el indispensable Deep Cuts. El nivel está altísimo. Os dejo este regalo musical. Gran vídeo a lo David Lynch para una gran canción. Un clásico desde ya.
Si fuera una canción sería… All Tomorrow parties de la Velvet Si fuera una bebida sería… un porto-tonic Si fuera una posición sexual sería… el 69 Si fuera un objeto sería… una navaja suiza Si fuera un presidente de EE UU sería… Kennedy Si fuera una calle de Madrid sería… la calle Valverde Si fuera un museo sería… el Hermitage de San Petersburgo Si fuera una película sería… Con faldas y a lo loco Si un actor porno sería… Ramón Guevara Si fuera un coche sería… un taxi Si fuera un periódico sería… el Marca
Si fuera una cerveza sería… Corona Si fuera una marca sería… Dries Van Noten Si fuera un escritor sería… Scott Fitzgerald Si fuera una especie sería… jengibre Si fuera un colocón sería… de MDMA Si fuera un zapato sería… de claqué Si fuera una parafilia sería… sadismo Si fuera un nombre de mujer sería… Carmen
Si fuese una bandera sería… la de Gran Bretaña Si fuera un deporte sería… tenis Y si fuera un tenista… Yannick Noah Si fuera una etnia sería… gitano
Si fuera un personaje histórico sería… Napoleón Si fuera un cuadro sería… El jardín de las delicias de El Bosco Si fuera un juego de mesa sería… el Cluedo Si fuera un chupito sería… de tequila Si fuera un humorista sería… Eugenio Si fuera un insecto sería… un saltamontes Si fuera una tipografía sería… new courier Si fuera un gusto sería… picante
Marcel Dzama es un artista/ilustrador nacido en Canada pero ubicado desde hace ya algunos años en el epicentro del mundo, Brooklyn, Nueva York. Todo lo que hace derrocha talento, imaginación y sensibilidad (siniestra). Sus dibujos a lápiz y tinta de humanos, animales e híbridos (en ocasiones ha sido tildado de rarito y zoofílico) se han convertido en un codiciado objeto de deseo entre coleccionistas del arte contemporáneo. Su universo, maliciosamente infantil, está repleto de robots con piernas de humanos, animalitos, ceremonias, alegorías, sangre, sexo sin tabues, balas, flechas, batallas, miedo… Dzama se ha convertido en el perfecto aladid del nuevo romanticismo.
A mediados de los años noventa, formó parte de un importante colectivo artístico, Royal Art Lodge, que se reunía semanalmente para crear cosas tan dispares y creativas como marionetas, vídeos, muñecas, performances, vestuario o dibujos. En el 2000 colaboró con el grupo They Might Be Giants en la creación de una colección de historias y canciones llamada Bed, Bed, Bed. Una de sus últimos proyectos ha sido el vestuario y la dirección (junto a Patrick Daughters) del vídeoclip de la canción No one Does it Like You de Deparment of Eagles, presentado hace unos meses en el MOMA de Nueva York. Su visionado se ha revelado estos días como el mejor remedio contra las últimas y frecuentes resacas veraniegas. Me tiene más enganchado que el Espidifen. Y ya la felicidad completa es verlo con un porto-tonic bien frío.
No me creo el matrimonio de Tom Cruise y Katie Holmes. El actor es un ser asexuado, sin líbido, que no se le levanta con nadie. Por razones similares y más obvias, no me creo tampoco el matrimonio de Raphael y Natalia Figueroa.
No me creo que se vayan a llevar las fiestas del Orgullo gay fuera de Chueca. En cuanto hagan cuentas e intenten cuadrar números, verán que es inviable. Y si es necesario, Gallardón se hace maricón y no se mueve de Chueca. Poderoso caballero es don Dinero.
No me creo que M. Jackson haya muerto. El rey del pop se ha acojonado ante su inminente vuelta y los 50 conciertos que tenía previstos en Londres, y se está riendo de todos nosotros en una isla perdida de la Micronesia occidental.
No me creo que Coto Matamoros esté en Tailandia ni que se vaya a suicidar. El muy bribón está escondido en un chale de la sierra de Madrid viéndolas venir y esperando a que pase el tiempo pertinente para hacerse la tourné, previo pago, por los programas televisivos.
No me creo que el hombre llegara a la Luna. todo forma parte de una campaña orquestada por Estados Unidos durante la guerra fría para reforzar su imagen de potencia y ganarle a los rusos la carrera por el espacio.
No me creo nada de lo que hace ni de lo que dice Pete Doherty. Es un farsante que vendería hasta su madre por salir en las portadas.
No me creo que los celebrities que hacen cameos en la película Brüno, de Sasa Baron Cohen, no estuvieran compinchados con él. El Cohen es más listo de lo que parece y lo tiene todo amañado.
No me creo que Javier Rodríguez de Santos (ex teniente de alcalde de Mallorca) consumiera 22 gramos de cocaína al día. El político del PP se ha escudado en la cocaína (y a lo grande, para que no quepa duda de que era un enfermo) para salir exculpado de otros delitos mucho más turbios.
No me creo que Eugenia Silva no hubiera visto antes la portada del Vanity Fair. La ex-top, a la que le encantan montar pollos, se arrepintió al darse cuenta que su culo cagón no era nada sexy.
No me creo que Cristiano Ronaldo sea hetero. O mejor dicho, no me lo quiero creer. Como berrean las Biscuits Sales, que de esto saben un rato: "Demasiado guapo para ser normal".
Los datos hablan por sí solos: en el año 2008 la venta de vinilos subió un 200% mientras que la de CD bajó un 30 %. El vinilo, un objeto moribundo y romántico desde la aparición del CD, ha resucitado con más fuerza que nunca en un momento en que nadie daba una peseta por ellos. En la era digital, el analógico musical le ha ganado la partida a su compañero digital. Además, los vinilos de última generación se han aprovechado de las prestaciones de la tecnología digital para aumentar su peso de 120 a 180 gr, lo que los hace todavía más duraderos.
Se me ocurren mil razones para comprarme un vinilo, y casi ninguna para un cd.
La naturaleza humana tiende a buscar la compañía de otra persona, cuyo fruto es la unión amorosa y sentimental entre dos personas que comparten un proyecto de vida y de futuro. Pero como nada es para siempre y en esta vida todo se marchita, vivir en pareja requiere un cuidado y un esfuerzo continuo que muchos parecen olvidar. Y como en los temas de pareja se sabe que es mejor no meterse por si acaso, a continuación os regalo mi decálogo de lo que nunca debería pasar en una pareja bien avenida.
1.- Dormir siempre en el mismo lado de la cama 2.- Adoptar la discusión como la única forma de comunicación para resolver los problemas 3.- Quererse y tratarse como hermanos o mejores amigos 4.- Hablar en primera persona del plural 5.- Sentarse juntos en los eventos multitudinarios (comidas, cenas, bodas, fiestas...) 6.- Dejar que se apague la llama sexual 7.- Perder la confianza ciega 8.- Aburrirse durante las vacaciones en un lugar en el que no hay absolutamente nada que hacer 9.- Drogarse los dos solos, en un mano a mano 10.- Permitir que las familias intimen y hagan pandilla. Cuanto menos se conozcan, mejor.
Un buen día, sin avisar, como de costumbre en ella, July A. se presentó en mi casa y me regaló estos bonitos dibujos que desde entonces cuelgan del cuartito de la música de mi casa. Me gustan tanto que he decidido sacarlos a la luz. Así, sin avisar, como hace siempre mi hermana pequeña.
“Se acerca mi hermana pequeña, De algún modo siempre tengo que acabar cuidando de ella... A veces me hace enloquecer/ y entonces no sé qué hacer...”
El recuerdo que guardaba de mi primera excursión universitaria a Venecia, hace ya más de ocho años, era el de una ciudad machacada por el turismo, incómoda y apática, sin lugareños visibles, más previsible de lo esperado y, en definitiva, difícil de disfrutar. Entiendo ahora que no era el momento (en plena beca Erasmus), ni la época (Semana Santa) ni la compañía adecuada.
Mi impresión sobre esta vieja señora ha dado un giro copernicano, ajustándose ahora a la verdadera esencia veneciana que no fui capaz de apreciar en esa primera visita: una ciudad única e irrepetible, de una belleza tan abrumadora, que resulta imposible no caer rendido a sus pies, y un pasado y una historia tan solemnes y reales que su peso se hace notar a cada paso.
En esta ocasión, para la 53ª Edición de la Bienal de Venecia, debido a los precios abusivos y lo difícil de encontrar un hotel en condiciones (bueno, bonito y barato), nos fuimos hasta la vecina y diminuta Isla de la Certosa para hospedarnos en un pequeño barco. En esta isla te recibían unos tripulantes muy especiales: un grupo de artistas y perroflauticos americanos que con motivo de la bienal habían construido ellos mismos tres barcos (foto de arriba) y habían llegado nada más y nada menos que desde Eslovenia. Parecían sacados de una película de Kusturica.
La bienal de Venecia, la más antigua del mundo, se desarrolla en los Giardini y el Arsenal, además de exposiciones paralelas repartidas a lo largo de todas las islas que componen la laguna veneciana. En los Giardini están la mayoría de los pabellones nacionales y en el Arsenal y la Cordeira la exposición temática Making Worlds, comisariada por el sueco Daniel Birnbaum.
5 exposiciones recomendadas:
HOLANDA, fue la expo que más me gustó. Disorient de Fiona Tan, artista con una visión del arte tan cosmopolita como su propia procedencia: nació en Indonesia, de padre chino y madre australiana, vive y trabaja en Ámsterdam. Uno de sus vídeos recreaba, a un ritmo sincopado, con potentes imágenes actuales y una voz en off, la ruta de Marco Polo. Sin aditivos ni conservantes de ningún tipo, lo más recomendable de lo visto.
MÉXICO, el pabellón de México se encuentra en un palazzo escondido entre San Marco y el barrio del Castello. Después de perdernos varias veces, llegamos cuando ya estaba cerrada, pero convencimos al comisario y nos hizo un pase clandestino y silencioso que proporcionaba una atmósfera inmejorable para lo que íbamos a ver. Tanto que parecía hecho a propósito. Se me pusieron los pelos de punta y me dejó el corazón helado. ¿De qué otra cosa podemos hablar? es la exposición de Teresa Margolles que representa a México. Como si fuese una terapia de shock, la artista habla sin filtros de ningún tipo de la violencia y la muerte en su país. A la salida te entregaban una trajeta de crédito que por un lado se leía en inglés, español e italiano "tarjeta para picar cocaína" y por la otra, la cara de un narcotraficante cosido a tiros. No cuento más.
CANADÁ, el vídeo-artista Mark Lewis presentaba la exposición Cold Morning. Me encantó el vídeo (en la foto de arriba) en el que dos bandas en plena trifulca discuten sin llegar nunca a las manos ante la impasibilidad de los viandantes. Una verdadera guerra de pandillas. Divertidísima.
DINAMARCA Y LOS PAÍSES NÓRDICOS, después de pasear por una casa de una familia pija en la que han acontecido fenómenos extraños a lo Postergeilt, se llega a una piscina en la que hay un señor mayor ahogado, con sus zapatos Prada y sus calcetines Yves Saint Laurent al borde la piscina. ¿Se acaba aquí la historia? Ni hablar, el final de la historia lo pone uno mismo.
ESPAÑA, no pienso opinar sobre la expo de Barceló porque solo saldrían sapos y culebras del teclado de mi ordenador. No puedo estar más en desacuerdo con todo, desde la elección del artista a la forma en que se ha llevado a cabo. Eso sí, el catálogo, obra de Bruno Lara, está genial.
Entre un pabellón y otro, lo suyo era pasar por la cafetería de los Giardini, diseñada para la ocasión por el artista alemán Tobías Rehberger, a tomar un refrigerio y, de paso, ver a los celebrities pasear: de Miucca Prada a Marc Jacobs, pasando por la flor y nata del arte internacional. La cafetería en sí es la leche, llena de colorines y blancos y negros muy en la línea de Rehberger.
La exposición en el Arsenal, espacio dedicado al arte más actual y rompedor, es literalmente una tomadura de pelo muy vulgar, que hace que te cuestiones y reflexiones sobre la credibilidad del arte contemporáneo. Países sin ninguna tradición ni peso en el arte contemporáneo trataban de vender una equivocada idea de modernidad. Siguiendo las recomendaciones de la gran Paloma Chamorro, dejamos atrás la bienal y la seguimos cual flautista de Hamelín hasta Nuova Scuola de San Rocco para inyectarnos en vena unos cuantos Tintoretos de dimensiones monumentales. Huelga decir que no hay parangón posible con lo visto en el Arsenal.
Otros highlights
Tomar unos bellinis (bebida de zumo de melocotón y un espumoso veneciano llamado Prosecco) en el refinado y sibarita Harry´s Bar; imprescindible no dejarse llevar por la emoción del momento porque están riquísimos y se beben como el agua pero se pagan a precio de oro. De ahí ir a la no menos mítica Fenice donde se pasaba el vídeo Fata Morgana de Rebecca Horn, y acabar tomando unas cervezas y comiendo unos tramezzini, típicos sandwich venecianos, en el Campo de Santa Margharita, la zona de gente joven más molona de la ciudad. Otro día se puede ir al cementerio de la Isla San Michelle donde están enterrados Ezra Pound e Igor Stravinski, y degustar esas ricas albóndigas venecianas en el Cadoro del Gran Canal. Las recomendaciones literarias sobre Venecia de Cecilia Gandarias las dejo para mi próxima visita: La ciudad de los ángeles caídos de John Berendt y Marca de agua de Joseph Brodsky.
La República Popular Democrática de Corea, conocida como Corea del Norte, es el país más marciano y siniestro que existe sobre la faz de la tierra. Un régimen socialista aislado del mundo en el que es imposible introducir cualquier atisbo de cultura foránea. Para hacernos una idea, aunque sea remota ya que es difícil imaginar las dimensiones que alcanza la realidad en este trozo de península, en todo el país solo existe un restaurante de comida extranjera, un italiano, situado al lado del hotel donde se alojan los pocos visitantes. El Estado se inventó después de la Segunda Guerra Mundial y desde su creación fue dirigido por Kim Il-Sung, autoproclamado “Presidente Eterno” y considerado un verdadero Dios. Tras su muerte, el país pasó a manos de su hijo Kim Jong-Il, actual presidente; tal es el grado de locura y veneración de los norcoreanos que se refieren a él como “Querido Líder”. A su vez Kin Jong, como si de un estado feudal se tratase, entregará el testigo del poder a uno de sus vástagos, perpetuando ad infinitum la dinastía familiar. Y aquí viene lo divertido del asunto.
Conocidos (y escondidos) los problemas con el alcohol del primogénito, la elección se presentaba más que complicada. Finalmente todo apunta a que el “querido líder” ha optado por su hijo menor, Kim Jong-Un, en quien no parecía confiar mucho hace unos meses. En un artículo aparecido en The New Yorker, Kim Jong dejaba entrever que su hijo era demasiado blandito y afeminado para controlar él solo todo el poder militar. Educado en uno de los mejores colegios de Suiza, el futuro sucesor, apelado Comandante Kim, es un gran aficionado a la música occidental, al baloncesto y a los tacones y las plataformas. El periodista del New Yorker, en un arduo y laborioso trabajo de investigación, entrevistó a algunos de sus compañeros en Suiza quienes coincidían en la falta de masculinidad del futuro sucesor. Mientras, otras publicaciones más dudosas se hacen eco de su afición por las pelucas, los disfraces y los taconazos. La falta de fotos, imágenes e información contrastada sobre el Comandante Kim, para quien su pueblo ya prepara y entona canciones de loa hacia su persona, aumenta el misterio en torno a este personaje. En el país de la ciencia ficción todo es posible: enormes avenidas para que circulen los tanques, celebraciones de todo tipo como la primera masturbación de su querido líder, ensayos nucleares, merchandaising propagandístico con la cara del fundador… más de lo que podría imaginar el propio Philip K. Dick. Tenemos todos los ingredientes para una buena novela, ahora nos falta por saber lo más divertido, ¿qué hará el mini-marica jugando con su cohete nuclear?, ¿obligará al ejercito a travestirse para los desfiles? O ¿sustituirá las estatuas del Presidente Eterno por unas de Divine?