
Esta mañana nos hemos levantado con la incómoda noticia de que Zapatero, más solo que la una, sigue adelante para sacar el decreto de los 33 días por despido. Presionado y acorralado por la UE y el FMI, no le queda otra que ceder a sus exigencias. Lo que me resulta más gracioso de todo esto son los votantes socialistas que arremeten contra ZP. Por principios no van a votar al PP, pero han perdido la confianza en el gobierno socialista.
ZP está haciendo lo que puede, mientras los peperos se dedican a cruzarse de brazos, a no proponer nada y a criticar cualquier reforma por dura que sea. La soberbia que les gobierna les impide apoyar al Gobierno; no se dan cuenta que la unión hace la fuerza y que todos a una saldremos de esta.
A todos estos incrédulos y desconfiados votantes del PSOE (porque sé que a los otros no se les puede cambiar el guión de su película) les recuerdo tres puntos importantes que parecen haber olvidado rápidamente:
1.- La crisis actual que ahoga a España no es algo contemporáneo, sino el resultado de más de quince años de liberalismo salvaje llevado a cabo por los gobiernos neoconservadores y liberales de las grandes potencias mundiales. Aunque resulte ridículo o contradictorio, me alegro sobremanera de que el IBEX 35 siga cayendo. ¿No era el Estado un enemigo para los mercados?
2.- La burbuja inmobiliaria, verdadera culpable del desastre y el desmoronamiento de la industria y el mercado español, se gestó durante el Gobierno de José María Aznar. Aznar y los listillos de sus amigos se dedicaron durante ocho años a tocar la pandereta y no invertir en nada. Las consecuencias son evidentes.
3.- Los chorizos, los ricos y los funcionarios, perfiles que no entienden de colores políticos, son el verdadero lastre de este país. Estamos pagando muy caro la democracia. Yo hay cosas que no entiendo, y creo que se deberían reformar, como los paraísos fiscales, el sueldo vitalicio de presidentes y ministros o la reducción de impuestos a las rentas más altas. Con estas tres medidas, las cosas nos irían de otra manera.
Supongo que esta entrada les parecerá un coñazo soberano a la mayoría de los lectores, pero de vez en cuando hay que hablar de cosas serias, que la juventud y los modernos parecen tener el cerebro hecho papilla. Entre el mundial de fútbol y el Primavera Sound no queda espacio para movilizarnos, pensar y salir a las calles a protestar. Mal vamos, camaradas.






















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